La guerra de ofertas en pasajes aéreos a bajo costo generó en las aerolíneas un clima muy parecido a la euforia. Las tres que participaron con promociones agresivas (Aerolíneas Argentinas, Latam y Flybondi) lograron sobrecumplir sus expectativas de ventas y así ocupar asientos que habían estado volando vacíos en los últimos tres meses. Sin embargo, pasado el momento de los festejos, las compañías se enfrentan con una realidad que las preocupa: la caída de la rentabilidad por el impacto combinado de la devaluación, la inflación y las menores ventas de pasajes a precios regulares.

En este marco, Aerolíneas Argentinas enfrenta una situación particular porque arrastra desde hace muchos años una situación deficitaria que, aunque se fue corrigiendo desde 2016 en adelante, sigue muy lejos de estar equilibrada. El objetivo de llegar a 2019 sin recibir subsidios del Estado quedó trunco hace apenas un mes, cuando el aumento del precio del combustible hizo derrapar todas las proyecciones optimistas.

Tras esto, llega ahora un cambio de presidente en la compañía que coincide con la decisión de profundizar los ajustes que había iniciado el saliente Mario Dell’Acqua. Esta tarea recaerá en el nuevo CEO, Luis Malvido, un ex Telefónica con experiencia demostrada en varios países en la aplicación de cirugías para recortar gastos y mejorar ingresos. Su brújula ya mira hacia todos los sobrecostos que acumula la empresa estatal en materia laboral. “Ir contra los privilegios” es la consigna con que llega Malvido a las oficinas que funcionan en el piso 6 del Aeroparque Jorge Newbery. Este fue el diagnóstico en el que coincidieron ayer Dell’Acqua, Malvido y el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, tras varias horas de reuniones frente a los ventanales que dan al Río de Plata, donde se recorta ahora la figura del Cristóbal Colón que alguna vez reposó en el patio trasero de la Casa Rosada.

“Se fueron acumulando infinitas liberalidades. Vamos a tener que hacerlo, es duro, pero hay que rediscutirlas. Son liberalidades que se pusieron en distintas épocas de la empresa. Y ahora hay que competir o no podremos seguir creciendo. Es una decisión del conjunto si queremos volar o no. Si queremos volar, hay que hacerlo como lo hace la competencia. No se pueden tener condiciones fuera del mercado”, comentó Dell’Acqua ante un grupo de periodistas, entre los que estaba Ámbito Financiero, tras las reuniones con Malvido y Dietrich.

“Estamos muy enfocados en seguir creciendo. Si logramos hacerlo de manera racional, podremos seguir generando empleo. Pero si se pretende mantener privilegios que nos son sustentables, seremos caros, tendremos pasajes caros y la gente no va a volar con nosotros”, resumió. Los privilegios a los que se refiere Dell’Acqua tienen que ver con supuestas concesiones de gestiones anteriores a gremios como los pilotos, que habrían obtenido ventas por fuera de los convenios laborales como -por ejemplo- quedarse un día más descansando en algunos destinos internacionales con todos sus gastos pagos.

Dietrich dejó entrever, aunque con estilo diplomático, que el ajuste de costos no es una opción para Aerolíneas Argentinas, sino una exigencia que llega directamente desde las oficinas del presidente Mauricio Macri. “Aerolíneas tiene enormes oportunidades de hacer mejoras por todos lados. Nuestro desafío es trabajar con la organización para que se entienda esa oportunidad y eso nos permita crecer. Estamos haciendo un esfuerzo para acompañar a Aerolíneas en la situación generada por la suba de combustibles. Estamos monitoreando los números de la empresa de acá a fin de año, para hacerlo. Pero es un esfuerzo que hacemos como Gobierno, con dinero que es parte de lo que los argentinos pagan en impuestos. Eso es lo que tiene que comprometer más a la organización en ser más competitiva y mejorar sus costos. Esperamos un compromiso”.

El desafío cayó directamente sobre el escritorio de Malvido, quien recogió el guante. “Coincido con el ministro Dietrich -dijo frente a los periodistas- en que hay un potencial enorme, que todavía no hemos terminado de descubrir. Necesitamos ser competitivos en precio y también en la experiencia de vuelo”. Y luego cargó sobre el mismo punto que había remarcado su antecesor en el cargo: “La productividad del trabajo”. Al respecto destacó: “No hemos tocado ninguno de los privilegios que debemos revisar. Y esto no da para más. Para más volumen de mercado, tenemos que sentarnos a conversar con todos los integrantes de la empresa”.

El mensaje apunta directamente a las sedes de los gremios aeronáuticos preparando el terreno para lo que promete ser una negociación compleja. Para colmo, la relación no está pasando por su mejor momento ya que los sindicatos rechazan la política desregulatoria impulsada por el Gobierno y denuncian precarización laboral y deterioro de la seguridad aérea. Esta discusión llevó a una convocatoria de un paro justo en el inicio de las vacaciones de invierno, que quedó en suspenso porque el Ministerio de Trabajo dictó una conciliación obligatoria. Pero esta tregua vence el próximo miércoles 8 y todo hace prever que las turbulencias en la gestión Malvido serán mayores que las ocurridas recientemente.

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