“Presidente, cuidemos las reservas de todos los argentinos”. Alberto Fernández accedió ayer a atender a Mauricio Macri luego del trabajo subterráneo realizado por Rogelio Frigerio, Eduardo “Wado” De Pedro y Santaigo Cafiero para acercar a las partes. Tanto desde Casa Rosada como desde el Frente de Todos coincidieron en que la conversación fue amable, en buen tono, a pesar de que no se lograron compromisos concretos del trabajo en común hasta las elecciones del 27 de octubre.

Macri le había solicitado que, de cara a una eventual alternancia en el poder -tal cual expresó más tarde en Twitter-, era necesario “llevar tranquilidad a los mercados”. “Me preocupa lo que está pasando con las reservas de los argentinos. Esta situación no le conviene a nadie”, fue la principal inquietud del candidato presidencial del peronismo. Las reservas del Banco Central cerraron el viernes pasado, en la última jornada hábil antes de la PASO, en 66.310 millones de dólares y ayer bajaron a 64.232 millones. Una caída de casi dos mil millones de dólares en 72 horas. De hecho, ayer la autoridad monetaria llegó al tope de venta de divisas permitida por el Fondo Monetario Internacional para frenar la corrida con 250 millones de dólares volcadas en el mercado cambiario. Más que un plan de transición, Macri y Fernández acordaron una tregua. El Presidente dejaría de referirse al peronismo como el fin del mundo y el causante de la crisis económica y financiera que el Gobierno nacional alimentó desde que asumió en 2015, en tanto el candidato del Frente de Todos quedó a disposición para llevar “tranquilidad a los mercados”. Una línea abierta, como definió el Presidente, tras la charla.

En conferencia de prensa, Fernández dejó trascender ese aspecto de la conversación con Macri al aclarar que, si quiere calmar a los mercados, en nada contribuye el Presidente al comparar el regreso del peronismo con la situación en Venezuela. “Nuestra propuesta no supone riesgos de default, supone sí una lógica de funcionamiento distinta”, dijo Fernández, a la vez que reprochó que desde el oficialismo se sembraran “dudas inexplicables” en los mercados internacionales, “diciendo que éramos como Venezuela”. Fernández había comenzado la jornada en la Facultad de Derecho de la UBA, donde dio una clase de Teoría General del Delito y Sistema de la Pena. De regreso a sus oficinas en San Telmo se encontró con un chat de Macri en el que lo invitaba a abrir un canal de diálogo. Más tarde, vía Frigerio, se concretó el llamado telefónico desde Casa Rosada. La jornada del candidato presidencial había transcurrido hasta ese momento con reuniones junto a Guillermo Nielsen, el gobernador electo de Santa Fe, Omar Perotti, y el mandatario de San Juan, Sergio Uñac. Después de conversar con el Presidente, Fernández se reunió con María Eugenia Bielsa y los intendentes Gabriel Katopodis (San Martín), Mariano Cascallares (Almirante Brown) y Juan Pablo de Jesús (Partido de la Costa).

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