Están en pareja hace cinco años y vienen manifestado sus deseos de casarse hace un largo tiempo. De hecho, a comienzos de 2015, estando en Inglaterra, anunciaron con bombos y platillos la decisión de comprometerse, como paso previo a una boda que hasta ese momento anhelaban, pero sin ningún tipo de certezas en lo relacionado con la fecha de su realización. Ni Alejandra Maglietti (32) ni Jonás Gutiérrez (34) querían adelantarse a los hechos y anunciar un casamiento sin tener plena seguridad en cuanto a la disponibilidad de tiempo, ya que, se sabe, recién estas dos últimas temporadas el futbolista logró instalarse definitivamente en la Argentina.

Luego de recalar en Defensa y Justicia, que fue su primer equipo en nuestro país tras una larga estadía en Europa, el Galgo se sumó a Independiente, y la impresión es que, a su edad, ya no debería planificar un futuro en el exterior. Para ser más claros, el futbolista está transitando el último tramo de su carrera, y difícilmente le surja un ofrecimiento ventajoso desde lo económico que justifique volver a alejarse de los afectos. Con tantos partidos jugados en ligas, como la española y la inglesa, en instituciones de elite, como el Mallorca, Deportivo La Coruña y Newcastle, Gutiérrez ya no siente la necesidad de ir a hacer una diferencia económica al extranjero.

Esto, desde luego, facilita la toma de decisiones conjuntas con la modelo, quien anunció recientemente que, finalmente, a fin de año pasarán a ser marido y mujer. “Nos casaremos en diciembre. La decisión ya está tomada. ¿Si vamos a hacer una fiesta? La verdad no lo hablamos. Yo le propuse hacer un asado y listo, pero Jonás no quiso. Quiere una fiesta”, contó la formoseña, quien reconoció que el escenario de una eventual celebración será Buenos Aires y no su provincia, ya que, según argumentó, “hacerlo allá implicaría trasladar a un montón de gente”. Lo cierto es que tras un extenso período de convivencia “itinerante”, pues desde que están juntos compartieron techo en distintas partes del mundo, Maglietti y Jonás protocolizarán su amor ante Dios y ante la ley.

Restará esperar para saber por cuál de las dos alternativas se inclinan los novios: si por armar un mega evento acorde con su popularidad o si, en cambio, compran algunos kilos de entraña y los cocinan con una bolsa carbón. Lo más importante es que construyeron un vínculo en el que, más allá de algún sobresalto, se la juegan para seguir caminando a la par, en principio, por el resto de sus días. Se conocieron mientras Jonás peleaba para superar una enfermedad difícil, y desde entonces no se separaron. Evidentemente hay amor. Y la mejor manera de coronarlo, para ellos, es en el altar. El menú previo al brindis, hablando en serio, termina siendo algo completamente secundario.

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