Cuatro venezolanos y un salteño habrían defraudado al Banco Hipotecario sucursal Santiago del Estero en más de $ 500.000, valiéndose de una modalidad denominada “Skimming”, que consiste en colocar un dispositivo sobre la boquilla del cajero automático y una cámara para copiar datos de la tarjeta y del PIN y extraer dinero de las cuentas de los clientes.

Según se desprende de la investigación de la División Delitos Económicos, todo comenzó en julio con la denuncia de 27 clientes de la entidad crediticia, alertándola sobre la sustracción de dinero de sus cuentas. El jefe Operativo del Hipotecario, Oscar Alberto Gómez Infante, interpuso la denuncia ante la Fiscalía a cargo de la Dra. Farrán Serlé. Expuso que el banco identificó un caso de “Skimming”: es decir, han sido copiados datos de plásticos y pines; con esa información se generaron tarjetas mellizas e hicieron extracciones. Hasta el momento, se tiene conocimiento que hubo 336 clientes que pasaron por esos cajeros en las fechas que se cree que se puso el dispositivo por lo que el banco les generó nuevas tarjetas. De ellos, hay 27 que presentaron reclamos por desconocimiento de extracción; algunos denunciaron por ante la División Delitos Económicos.

El perjuicio es un total de $500.000, aproximadamente. Así, la policía llegó a Julio Javier Avilez Toloza, argentino, con residencia en Salta y a Carlos Javier Vivas Ramires, oriundo de Venezuela.

Con todas las fuerzas alertadas, en Yerba Buena, Tucumán, los dos citados fueron detectados en plena “faena” en la city tucumana. La casa central de la División de Prevención de Fraude de la Red Link advirtió que dos hombres fueron filmados dentro del cajero de la sucursal bancaria de Yerba Buena, mientras operaban con tarjetas de débitos clonadas.

Antes, habían sido registrados en otros cajeros, pero de Salta. Cayeron detenidos: el salteño y el venezolano que en julio pasaron por Santiago.

Entre sus pertenencias, el venezolano tenía un pasaje de colectivo, que probaría que llegó el domingo a Tucumán, procedente de Córdoba.

Vivas, además, tenía moneda venezolana (unos 20.000 bolívares) y un pasaporte venezolano a nombre de un tercero. Luego de las detenciones, y con la ayuda de personal del banco, los investigadores registraron los cajeros de la sucursal y descubrieron que en uno de ellos colocó un elemento sobre la cámara frontal, de plástico negro, que contaba con una batería, una placa electrónica y una tarjeta de memoria de 32 GB, además de una pequeña cámara de filmación. Todos estos elementos se emplean para filmar a los usuarios cuando ingresan su clave personal.

A su vez, en el lector de tarjetas encontraron otro elemento, de aluminio, que tendría un sensor conectado a un dispositivo electrónico, que permitiría copiar los datos de la banda magnética de las tarjetas de débito.

Los dos hombres quedaron detenidos e indagados en la Fiscalía a cargo de Adriana Reinoso Cuello.

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