El celular es el dispositivo más delator para un criminal. Aún más para un pedófilo. Los traficantes de videos suelen creer que poseen el conocimiento necesario para no ser rastreados pero, tarde o temprano, sus dispositivos móviles terminan delatándolos.

Eso le pasó a  Ricardo Russo, el pediatra del Hospital Garrahan que se encuentra bajo prisión preventiva por «tenencia con fines de distribución, facilitación y producción» de material de abuso sexual de niñas y niños. Según determinó la Justicia con su iPhone les sacó nueve fotografías a dos nenas en su consultorio.

«Hay cosas que no podés imaginar. Eso es lo que les hacen a los chicos y tenemos que verlo para agarrarlos y que no vuelvan a tocar ninguno más», dijo a ClarínEnrique del Carril, director del Cuerpo de Investigaciones Judiciales del Ministerio Fiscal.

Operativo de detención a Ricardo Russo FOTO TOMADA DE INFOBAE

A partir de este caso,  la ONG Grooming Argentina, confirmó que : «Argentina se encuentra entre los diez países con más tráfico de pornografía infantil». Se generan 185 videos por día.

Hacer, tener y distribuir este material es un delito contra la integridad sexual plasmado en el Código Penal. Las redes de pedofilia en Argentina son «comunidades» de usuarios donde se manejan con el trueque de fotos. Si no se tiene acceso a niños en el círculo íntimo o en situaciones como las que Russo fotografió a sus pacientes, se capta a los niños a través del grooming.

Un informe oficial australiano detectó en 2015 que el 50% de las imágenes que circulaban en sitios pedófilos habían salido de los posteos “inocentes” de las familias de los niños.

Las redes sociales Facebook, Instagram, Gmail y WhatsApp firmaron un acuerdo con la ONG estadounidense National Center of Missing and Exploited Children para alertar sobre contenido subido o compartido compatible con pedofilia.

En el procedimiento se avisa primero a Homeland Security de los Estados Unidos y ellos son los encargados de avisar a las autoridades específicas de cada estado. En nuestro país, al Ministerio Público Fiscal de la Ciudad. Daniela Dupuy es la fiscal especializada en delitos informáticos, ahora encargada del caso de Russo.

Ricardo Russo. LA GACETA (ARCHIVO)

«El que consume pornografía infantil no se conforma con pocas imágenes, cada vez quiere más. La oferta implica que haya que producir más para que el que quiera tener tenga cada vez más. La tenencia y la producción está directamente relacionado con el abuso sexual infantil», dijo Dupuy a Clarín.

Cerca del 90% de los pedófilos son hombres. Y en Argentina no abunda el interés económico como objetivo al compartir estas fotos. En otros países hay hasta suscripciones para recibir este material.

La herramienta utilizada por los pedófilos es la deep web, también conocida como el inframundo de internet, donde hay un listado especifico de usuarios.

Ahora se está llevando a cabo la tercera fase del operativo. Las direcciones IP sospechosas de origen argentino habían compartido 890.000 archivos con contenido de abuso sexual infantil a través de softwares P2P.

La investigación en la que el pediatra quedó implicado comenzó en febrero del año pasado con el operativo «Luz de Infancia II», en el que participaron 26 países y fue coordinado por Estados Unidos con el objetivo de desbaratar redes de producción y distribución de pornografía infantil.

En esas redes las computadoras de todos los miembros funcionan sin roles fijos. Es decir que pueden actuar de modo simultáneo o alternativo como receptores de contenidos y/o proveedores de materiales. Las redes P2P permiten el intercambio directo de información, en cualquier formato, entre todas las máquinas interconectadas.

A través de esa red, entre febrero y agosto de 2018, Russo «facilitó» la descarga  de 270 videos con contenido pornográfico.

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