La crisis económica y la suba del dólar ha comenzado a impactar en algunos sectores de la economía doméstica que, al inicio del año, vaticinaban un crecimiento fuerte. Uno de esos sectores, es del de los artículos electrónicos y los productos del hogar, que por estos días, han comenzado a reveer sus estrategias.

Algunas cadenas de retail están en pleno repliegue, como Musimundo, que ya le bajó la persiana a diez locales. Otras compañías, en tanto, se ven obligadas a patear pagos a fabricantes y los cheques que eran a 90 días ahora se hacen a 180; muchas de estas PyME, ante las demoras de sus clientes, debieron acudir a los Repro para no despedir personal y el costo del financiamiento, que se fue por las nubes, espanta a los compradores.

Así es el escenario que afecta a toda la cadena, comenzando por los fabricantes de productos de electrónica, ubicados en Tierra del Fuego, como así también a las PyME que se dedican al rubro de la línea blanca, con heladeras y lavarropas a la cabeza, emplazadas mayormente en el cinturón fabril de Rosario y Gran Buenos Aires.

De acuerdo a un detallado informe publicado por iProfesional.com, el impacto también alcanza a las cadenas de artículos del hogar, que ven cómo una vez superado el “efecto Mundial”, deben lidiar ahora con el cóctel que dejó el salto del billete verde. “Desde el último tramo de 2016 hasta comienzos de 2018, el mercado de la electrónica y de línea blanca venía fuertemente impulsado por precios que estuvieron atrasados respecto del dólar y los salarios. Esto fue así hasta hace dos o tres meses, pero tras la apreciación de la divisa de más del 50%, esto se cortó”, señaló Eduardo Echevarría, project manager de la consultora especializada GfK.

“Lo importado se encareció como consecuencia de la devaluación y las empresas que producen localmente tienen un componente dolarizado que promedia el 50%, así que toda la cadena está sintiendo los efectos del nuevo escenario”, agregó. Según un relevamiento de GfK, a fines de junio los precios del mercado de electrónicos y de línea blanca sufrieron un salto de más del 48% comparado con el mismo mes de 2017.

La categoría conformada por televisores fue la que más se disparó, especialmente post mundial, con un encarecimiento en términos nominales cercano al 68%.

Pero también subieron muy por encima de la inflación los teléfonos celulares (33,5%) y los artículos del rubro informática (32%). “Ese escenario positivo se cortó. El salario en términos reales se deterioró y, lo que también alteró mucho el escenario fue el fuerte encarecimiento del costo del financiamiento”, agregó Echevarría.

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