En un partido batallado, muy trabado, Atlético se impuso a Central por la vía de los penales 3-1, tras empatar 0 a 0 en los 90 minutos, y se metió en la final de la Copa Argentina, donde espera por Deportivo Morón o River que juegan el domingo para definir el segundo finalista.

Un gran marco de público de ambas parcialidades se hizo presente en Formosa para presenciar este encuentro histórico para los tucumanos, que fueron de a miles con la ilusión de volver felices a casa.

Tan trabado estuvo el partido que en los primeros 20 minutos casi no hubo situación de gol, lo que si hubo fueron dos lesionados, Santiago Romero y Germán Herrera, de Rosario Central, que fueron reemplazados por González y Zampedri. Más tarde, el gringo Sbuttoni, tras un esfuerzo por cortar una pelota también saldría lesionado y reemplazado por el pibe Osores, de buen partido.

El Laucha Luchetti comenzó a ser determinante, primero le atajó una volea al Pachi Carrizo que tenía destino de gol y al final del primer tiempo se quedó con un cabezazo de Camacho. Atlético tuvo aproximaciones sin inquietar al arco que defendía el Ruso Rodríguez.

Para el segundo tiempo, el Decano salió más compenetrado, jugando más adelantado, tuvo sus oportunidades con remates del Pulga y Osores que fueron controlados por Rodríguez. A los 6 minutos, Luchetti derribó a Camacho en el área y luego, mismos actores, le tapó el penal al canalla para que la parcialidad decana se vuelva a rendir a sus pies. Pero en esa atajada se lesionó el hombro y tuvo que salir reemplazado por el Oso Sánchez, quién sería el héroe definitivo para el decano.

Por momentos fue ida y vuelta, pero el partido no era muy claro. No pasaron muchas emociones y terminaron empatando 0 a 0. Ahora llegaban esos penales que nadie quiere ver, que son un súplica a la efectividad de los pateadores.

Central comenzó la tanda de lanzamientos con un fuerte disparo inatajable; Barbona puso la igualdad un un disparo esquinado. Era el turno de Marco Ruben, goleador canalla, que pateó fuerte y arriba, muy arriba, y la pelota se fue por encima del travesaño; Francisco Grahl anotó el suyo con suspenso, ya que la pelota le pasó por debajo del cuerpo al Ruso Rodríguez, 2-1 para el Decano.

Allí aparece la gran figura de gigante arquero decano (por algo le dicen Oso), primero tapándole el disparo al arquero de Central para dejar a su equipo a tiro de la clasificación,  Álvarez hizo el suyo y, en una noche soñada, Sánchez contuvo otro penal, esta vez a Mauricio Martínez para desatar la locura de todo el pueblo decano.

 

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