El Decano lo hizo otra vez. El de la hazaña en la altura de Quito para eliminar a El Nacional el año pasado, el que llegó hasta la final de la Copa Argentina también en el 2017, el que habitualmente se planta contra los grandes del fútbol argentino. Esta vez lo padeció Atlético Nacional de Medellín, que ganó su partido 1-0, pero no le alcanzó para remontar el resultado.

Con un gol tempranero, el “Verdolaga” le puso picante a la serie, pero el Deca, puro huevo y corazón, aguantó la parada con mucho amor propio. Atlético fue un equipo ordenado, esperando agazapado para capitalizar alguna contra, típico de los equipos de Zielinski, que esta vez se vio en su mejor exposición.

Nacional de Medellín buscó todo el partido, a base de posesión y aceleración por las bandas. Fallaron en el pase final y en la definición, además, cuando acertaron al arco, se encontraron con la figura enorme del Laucha Luchetti, que sigue vigente a sus 40 años.

El equipo de Zielinski tuvo sus oportunidades, con un remate de Aliendro contenido por el arquero, un pelotazo de Leandro Díaz que salió apenas desviado y cuando estaba llegando al final el partido, otra vez Díaz tuvo su chance, mano a mano, pero el arquero ganó el duelo.

El festejo final de los hinchas decanos que hicieron todos los sacrificios posibles para acompañar al equipo hasta Medellín, emocionó. Ese “dale Deca, dale Deca”, seguido de una palabra que representa un sentimiento de pertenencia: “Tucumán, Tucumán”, con todo el orgullo pleno de los hinchas, en comunión con los futbolistas que se acercaron a ellos en un rincón del Girardot, será inolvidable.

El Decano ya es el club de las hazañas. Y ahora va por más: porque en cuartos de final y quiere bajar a otro campeón, Gremio, el vigente campeón de América.

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