En un partido muy sufrido, Boca logró imponerse ante San Martín de Tucumán por 2-0 y clasificó así a los octavos de final de la Copa Argentina.

El Santo jugó perfecto durante gran parte del partido. El primer tiempo fue gran protagonista, presionando, bien cerrado y contó con las mejores oportunidades de gol. Avisó desde temprano en un mano a mano del delantero Fabián Espíndola que el arquero Esteban Andrada pudo contener tras achicarle el avance. El peligro, sin embargo, continuó minutos después con un fuerte remate de Claudio Bieler que sacudió el palo izquierdo del arco de Boca.

Los de la Ribera no lograban generar juego asociado, pero una jugada aislada de Darío Benedetto pudo haber abierto el marcador para Boca, pero el travesaño y el arquero Ignacio Arce lo evitaron. Tras esto, el primer tiempo lo cerró San Martín con un potente remate del mediocampista Adrián Arregui que Andrada rechazó hacia el córner.

El segundo tiempo comenzó como terminó el primero, con los cirujas generando peligro nuevamente en el arco de Boca y transformando a Andrada en la clara figura del Xeneize. Para colmo, los desacoples defensivos de los dirigidos por Guillermo Barros Schelotto le brindaban facilidades al Santo.

La jerarquía individual, sin embargo, logró imponerse y un remate del colombiano Edwin Cardona se coló a los 31 minutos en el arco defendido por Arce, tras un error del arquero al querer sacarla. Así, con el 1-0, Boca se soltó y avanzó en ataque.

Fue en uno de esos avances en los que el ingresado Cristian Espinoza fue derribado en el área rival y el árbitro Silvio Trucco cobró penal para Boca, que Ramón Ábila convirtió en gol para el 2-0 final.

Así, el Santo se vuelve a Tucumán con las manos vacías, dejando una buena sensación en el juego, pero tiene que mejorar la puntería. Boca logró la sufrida clasificación a octavos de final en el certamen, instancia en la que se cruzará con Gimnasia (LP), que viene de eliminar a Olimpo.

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