“Mi papá quizás pierda la pierna y no podrá trabajar durante un año”, dijo Carolina Valdez, la hija de Pedro Valdez, un canillita de 62 años que fue atacado por dos motochorros en la puerta de una casa cuando hacía la entrega del diario.

Los ladrones sorprendieron a Valdez cuando subía a su motocicleta para retirarse del barrio CGT, y además de robarle el rodado, el dinero que traía encima y los diarios, lo agredieron y le dispararon un balazo en la pierna izquierda. El hecho ocurrió en la esquina de 9 de Julio y Ángel Pisarello el domingo pasado, cerca de las 9.

“Son de la zona”

“Por suerte mi papá hoy lo puede contar. Sí lamentamos que la Policía no esté investigando ni ocupándose de nada. Ellos saben perfectamente quiénes son y no hacen nada”, cuestionó la joven. “Los tipos que le hicieron daño a mi papá son de la zona. Queremos que se haga justicia y detengan a los responsables”, enfatizó.

Dijo, además, que su padre (debido a los calmantes que le administran, permanece dormido la mayor parte del tiempo) corre riesgo de perder la pierna. “Ya lo operaron y ahora estamos esperando para que le hagan otra cirugía. Tiene destrozado un hueso. Los médicos nos dijeron que esperarán unas semanas para operarlo de nuevo y así ponerle unos implantes. Esperamos que su cuerpo aguante y no haya infecciones”.

El domingo, Pedro había salido de su casa para repartir LA GACETA como lo hace cada día desde hace más de 15 años. Su hija describe que ser canillita, además de ser una necesidad, es una vocación para su padre.

Cuando quiso subir a su motocicleta luego de dejar el diario en una vivienda, dos extraños se le acercaron y, en medio de amenazas, lo agredieron y le robaron todo cuanto llevaba consigo.

Varios disparos

Los delincuentes no se conformaron con el robo y dispararon varias veces contra el canillita: uno de los tiros impactó en su pierna izquierda.

Los asaltantes huyeron y uno de los residentes de la cuadra, que había escuchado los disparos, salió a ver qué ocurría. El hombre pudo reconocer a Valdez, quien además vive a unas 10 calles del lugar del ataque. Este vecino fue quien llamó a la ambulancia para que pudiesen socorrer a Valdez.

“No puedo olvidarme de la primera frase que me dijo mi papá cuando llegamos a verlo: ‘Creí que me iban a matar’, nos aseguró. Fue horrible la situación”, relató Carolina.

La familia del canillita busca justicia en medio de la desesperación y de la incertidumbre de no saber si su cuerpo tolerará un implante. “Estos tipos tienen que pagar por lo que hicieron. Dejaron muy mal a mi papá”, concluyó Carolina.

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