El Banco Mundial (BM) alertó que la recesión económica en la Argentina recrudecerá en los próximos meses, lo cual junto a la incertidumbre política en Brasil plantea un escenario complicado para la región. Según el organismo, la economía nacional cerrará este año con una caída del 2,5 por ciento y el año que viene sufrirá otra baja del 1,6 por ciento. Esos números son bastante peores que los proyectados por el Gobierno en el Presupuesto, en donde se plantea una baja del 2,4 para este año y del 0,5 por ciento en 2019. Tanto en 2018 como en 2019, Argentina tendrá el peor desempeño económico en el grupo de los países de mayor peso de América latina, luego de Venezuela. De hecho, los números del BM marcan que el promedio de la región crecerá en ambos períodos, lo cual pone más al descubierto la preponderancia de los componentes locales de la crisis.

En su informe sobre la región, el Banco Mundial se dedica con detalle a la crisis económica argentina. “Los esfuerzos de Argentina tomaron un giro inesperado cuando el gobierno anunció que solicitaría al FMI considerable apoyo financiero para el pago de sus obligaciones externas de los próximos tres años. El 7 de junio, el FMI anunció un Acuerdo Stand-By de 36 meses por 50 mil millones de dólares. No es sorprendente que la piedra angular del acuerdo haya sido acelerar el ritmo del ajuste fiscal y redoblar los esfuerzos para reducir la inflación”, describe el Banco Mundial.

“A pesar de este nivel de apoyo sin precedentes, el mercado de divisas en Argentina sigue atravesando un período de nerviosismo. La intensificación del ajuste fiscal y los niveles de las tasas de interés están teniendo consecuencias negativas. La situación volvió más compleja desde que el 29 de agosto el presidente Macri anunciara que Argentina renegociaría el acuerdo con el FMI para que los pagos externos del año 2019 estén garantizados a cambio de acelerar el ajuste fiscal. Una renegociación entre el FMI y las autoridades argentinas por 57.100 millones de dólares fue anunciada el 20 de septiembre del 2018”, sigue el relato.

El informe del Banco Mundial, confeccionado por la oficina del Economista Jefe Regional, liderada por el uruguayo Carlos A. Végh, plantea que desde 2011 América latina sufrió una reversión de las condiciones externas que “han sido un determinante crucial de la marcada desaceleración económica” desde ese momento. Desde 2016, sin embargo, se han recuperado los precios de las materias primas y se mantuvo firme el ingreso de capitales. Sin embargo, en 2018 la entrada neta de capitales “se ha desplomado, reflejando el sentimiento negativo hacia los mercados emergentes a raíz de la frágil situación macroeconómica en Argentina y Turquía, y el aumento de las tasas de interés en los Estados Unidos”, dicen los economistas del Banco Mundial.

El informe resalta la dificultad que ofrece el actual contexto internacional, en el cual el Gobierno de Cambiemos confió ciegamente con una bonanza que finalmente nunca llegó en manos de la “lluvia de inversiones”. A partir del delicado contexto externo, el organismo advierte que “la región necesitará generar sus propias fuentes de crecimiento dado que, en este momento, no puede depender exclusivamente de factores externos que proveen, en el mejor de los casos, un leve estímulo”.

Si bien la principal fuente de crecimiento de la Argentina ha sido históricamente la demanda interna a través de la mejora del poder adquisitivo, el Gobierno –en este punto en coincidencia con el Banco Mundial– sigue apostando a los cambios a la baja en las condiciones de vida de la población. “Los países deben seguir adelante con las reformas, especialmente en los ámbitos de infraestructura, seguridad social, mercados laborales y la desregulación”, dice el organismo, y ponderó la necesidad de profundizar el ajuste fiscal: “La región no tiene más remedio que aumentar el ritmo del ajuste fiscal”, dice el documento difundido ayer.

Entre los factores que el Banco Mundial encuentra como “preocupantes” está la “considerable incertidumbre política en Brasil, un probable recrudecimiento de la actual recesión en Argentina, dudas sobre la sostenibilidad de algunas reformas claves en México, una renegociación aún inconclusa del NAFTA entre sus tres miembros fundadores y guerras comerciales que estallan con alarmante frecuencia”.

Según las proyecciones del Banco Mundial, América latina crecerá este año 0,6 por ciento, aunque ese número se ubicaría en el 1,6 por ciento sin tener en cuenta la brutal caída del 18,2 por ciento de la economía venezolana. El año que viene, la región crecería un 1,6 por ciento. Los números de Brasil, incluso en el presente escenario incierto políticamente, también son positivos. Este año, el país vecino contaría con un crecimiento del 1,2 por ciento y el año que viene mejoraría hasta el 2,2 por ciento. En tanto, Colombia crecerá este año un 2,7 por ciento y 3,3 por ciento el año que viene. En Argentina, la baja sería del 2,5 y del 1,6 por ciento, respectivamente.

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