El Banco Central informó ayer que las reservas brutas bajaron a u$s 57.473 millones. Desde las PASO, el BCRA perdió u$s8.836 millones.Esto daría un ritmo de caída diario promedio de u$s736 millones.

Para entender qué reservas son las relevantes, hay que distinguir, primero, entre brutas y netas. Las brutas son el stock total que informa el BCRA diariamente. Ayer se ubicaron en u$s57.473 millones. Ahora bien, hay dentro de las reservas brutas pasivos en dólares del BCRA que están contabilizados como reservas. Se trata de los encajes de los depósitos en dólares, el swap con el Banco Central de China, el préstamos del Banco de Basilea y otras operaciones de pase similares. Una vez restados estos conceptos se tienen las reservas netas del BCRA que en la actualidad se estima rondarían los u$s15.000 millonesDe modo que como capacidad máxima disponible están las reservas netas, y a partir de ahí, debe contemplarse el uso del swap chino, del préstamo con el BIS junto con lo que le quede al Tesoro de depósitos en dólares en el BCRA y el “ayudín” de los dólares desembolsados por el FMI para fortalecer las reservas. Claro que para los analistas más ortodoxos, o quizás, más pragmáticos, ni el swap ni el REPO con el BIS deberían tenerse en cuenta ante una corrida. Por lo tanto, el stock de reservas a considerar rondaría los u$s33.000 millones.

El BCRA con estos recursos debe hacer frente a tres focos potenciales de demanda de dólares. En primer lugar, la demanda de los depositantes de dólares (argendólares) en el sistema financiero, además la demanda del Tesoro para enfrentar los vencimientos de deuda de corto plazo (en particular Letes, y otros títulos), y como si fuera poco la demanda de los tenedores de pesos (en depósitos y en efectivo) en el mercado cambiarios.

No hace falta decir que no hay reservas para todos estos potenciales demandantes, más si se les ocurre ir todos juntos.

Por lo tanto, y como ocurre en cualquier sistema financiero mundial, las reservas del Banco Central no darían abasto si fueran a buscar dólares, en forma simultánea y sostenida, los que depositaron dólares en los bancos, los que tienen deuda pública en dólares y/o en pesos y no quieren renovarla, y los que tiene en su poder pesos ya sea depositados en los bancos o en sus bolsillos. No hay dólares para todos y todas.

Si el proceso electoral transita por carriles normales y no surgen declaraciones temerarias de parte del oficialismo y ni de la oposición, no deberían esperarse mayores turbulencias más allá de las lógicas esperadas para un clave año electoral. Tampoco debe olvidarse que el mercado ajusta por precio.

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