Aunque Facundo Guerrero dijo que Ana Ríos se suicidó, los testimonios abonan la hipótesis de que la habría empujado por el balcón. El progenitor relató los incidentes y hasta presentó un audio. La joven no habría tenido problemas económicos.

Llegó y contó todo lo que sabía. Esos datos aportados por el padre de Ana Ríos cambiaron el rumbo de la causa. La estudiante universitaria jujeña no se habría suicidado, sino que su novio fue detenido por estar sospechado de haberla arrojado al vacío durante una discusión.

La estudiante de Veterinaria murió el domingo en el hospital Padilla. Allí fue trasladada luego de que el viernes cerca de las 7 se cayera desde el balcón de un cuarto piso de un edificio ubicado en San Juan al 800.

El novio, Facundo Gonzalo Guerrero, también nacido en Jujuy y de 26 años, relató que la estudiante había decidido quitarse la vida porque estaba depresiva. Aseguró que su estado se debía a que había sido despedida de su trabajo y que no tenía el dinero suficiente para abonar la deuda con la tarjeta de crédito. También dijo que estaba de novio con Ana desde hace seis años; que la relación era totalmente normal y desmintió que se haya producido una pelea.

Esperando las pericias

Guerrero prestó declaración ante la fiscala Carmen Reuter, quien decidió dejarlo en libertad, pero le ordenó que fijara un domicilio en Tucumán y le prohibió abandonar la provincia hasta que se conocieran los resultados de las pericias y se tomara declaración a varias personas para confirmar o descartar sus dichos. El día que dio a conocer su versión de los hechos, fue citado para ayer. Se presentó en Tribunales y permaneció allí hasta que se le anunció que, con los nuevos elementos reunidos en la causa, debía quedar tras las rejas.

Crudo testimonio

Después del feriado largo a las oficinas de la Fiscalía X comenzaron a llegar indicios que derrumbaban la coartada de Guerrero. El dato más importante fue el que brindó el padre de Ana Ríos. No sólo dijo en Tribunales que había sido agredida por el novio en reiteradas oportunidades, sino que además presentó un audio sobre un grave incidente que se había producido en 2016 y por lo que se inició una causa judicial que no prosperó porque ella no la habría continuado, según confirmaron fuentes policiales.

“Todos los elementos probatorios indican que ella estaba viviendo una situación aberrante que terminó con este trágico final”, explicó Juan Musi, representante legal de la familia de la víctima, que ayer sumió el rol de querellante en la causa.

El profesional indicó además que esperan que en las próximas horas se presenten más testigos sobre supuestos episodios de violencia del novio contra Ana desde hace tiempo.

Varias personas ya declararon ante personal de la División Homicidios. La mayoría dijo que Guerrero habría tenido problemas de adicción. Fuentes policiales confirmaron además que habría dado positivo el análisis toxicológico que se le realizó.

Desmentidas

En la Justicia se escucharon otros testimonios que dejaron mal parado al novio de la víctima. El empleador de la estudiante declaró ayer en tribunales. Desmintió categóricamente que la haya despedido y dijo además que habían confirmado que se volverían a ver el viernes por la noche.

“Más feliz que nunca”

Además, Musi dijo que era imposible que ella tuviera una deuda con una tarjeta de crédito. “Ella tenía una extensión del plástico de la familia. Ellos eran los encargados de abonar el resumen todos los meses y no tenía problemas financieros”, indicó. “Tampoco sufría un estado depresivo -agregó-. Estaba más feliz que nunca; estaba llena de proyectos y quería terminar cuanto antes su carrera para volver a su provincia natal”.

Buscan detalles de una supuesta pelea 

La Justicia ahora tratará de averiguar qué sucedió la noche en la que se desató la tragedia. Ya se conoce que Ana Ríos trabajó en un bar de Miguel Lillo al 300 hasta la madrugada. Cuando salió tomó un taxi -ya está identificado el conductor y declararía en las próximas horas- que la llevó al departamento de San Juan al 800, donde vive Facundo Gonzalo Guerrero, su novio, quien habría salido a bailar esa noche. Los investigadores creen que hubo una pelea horas antes de que la estudiante cayera al vacío desde el cuarto piso. Debajo de las uñas de la joven se habrían encontrado sangre y restos de piel, por lo que se sospecha que la víctima al menos forcejeó con el acusado. Los investigadores de la División Homicidios, al mando de los comisarios Jorge Dib y Diego Bernachi, tratan de encontrar a algún vecino que les informe si escucharon algún conflicto. Se sabe que ayer declaró el portero del edificio, pero no trascendieron sus dichos. “Hubo un problema por el fin de semana largo, pero después nos dimos cuenta de que la Fiscalía X trabajó la causa desde el mismo viernes. Hoy (por ayer) mantuvieron una reunión con los familiares y allí les explicaron paso a paso la tarea que desarrollaron. No sólo quedaron conformes con la investigación, sino que además entendieron que se está teniendo en cuenta la cuestión de género”, dijo Juan Musi, representante legal de la familia.

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