Era un domingo más en Villa Muñecas. Las vecinas charlaban mientras se pasaban el mate y los niños, a los gritos, corrían de un lado a otro. En la cancha del “Almacén” como lo llaman, y como ocurre todos los fines de semana, se jugaba uno de los partidos que tienen mayor convocatoria.

De pronto, el estridente sonido de un disparo alteró la tarde. Después llegaron los gritos, las corridas, los insultos y, por último, los golpes. Un joven había asesinado de un tiro en el pecho a otro en un pasillo ubicado a la altura de Castro Barros al 2.600, a metros de la avenida Francisco de Aguirre. Este fue el tercer homicidio que se registró en la capital en menos de 36 horas.

Discusión y golpes

El grave incidente se produjo cerca de las 17 en ese sector del noroeste de la capital. Según informó la Policía, a esa hora, a unos 70 metros de donde se disputaba un “picado” de fútbol, dos hombres comenzaron a discutir. De los gritos pasaron a los golpes y todo terminó cuando uno de ellos, Raúl Escalera, de 34 años, recibió un disparo en el pecho. El partido continuó y algunos espectadores que se dieron cuenta de lo que había pasado atraparon al agresor cuando intentaba huir. Cuando estaba siendo sometido a una feroz golpiza, apareció un móvil de la seccional 12ª y los agentes evitaron que lo lincharan.

“Los vecinos se enojaron muchísimo porque el tipo hizo un tiro en un lugar donde estaba lleno de gente. Podría haber matado a cualquiera. En este barrio no se puede vivir con todo este tipo de cosas. Las tías estaban tomando mate y los changos jugando a la pelota”, dijo el vecino Marcelo Rodríguez.

Escalera fue trasladado al CAPS del barrio en un móvil policial y de allí lo derivaron hasta el Hospital Avellaneda, donde los médicos no pudieron hacer nada para salvarle la vida. En el centro asistencial se montó un operativo de seguridad especial ante la posibilidad de que se registraran incidentes, puesto que familiares, allegados y vecinos se trasladaron hasta allí.

El agresor, de 42 años, cuyo nombre se mantiene en reserva y que reside en Lomás de Tafí, con varios golpes en su cuerpo, especialmente en el rostro, fue trasladado con custodia policial hasta la dependencia. Pero hasta el cierre de esta edición, los investigadores no habían podido ubicar el arma que se usó en el homicidio. No se sabe si el sospechoso la ocultó después de haber agredido a la víctima o, en medio de los incidentes, alguno de los participantes se la llevó.

¿Pelea por el partido?

Personal de Homicidios, al mando de los comisarios Cristian Peralta y Diego Bernachi, trataba de establecer los móviles del crimen. La única certeza que tienen, por los comentarios de los vecinos, es que eran conocidos y que probablemente hasta habían estado unidos por una relación de amistad. “El chango que murió era conocido en el barrio. Nadie puede hablar mal de él. Tengo entendido que no se metía con nadie. La verdad es que no sabemos qué pudo haber pasado. Ojalá que el caso se aclare lo más rápido posible. Que no quede que murió por una discusión entre amigos”, señaló María del Carmen Di Caro.

Su hermano, Juan Carlos, agregó: “estamos cansados de vivir así. Un hermoso domingo no puede terminar de esta manera. Encima pasa en este barrio y ahora toda la gente comenzará a decir un montón de cosas sobre la gente que vive aquí”.

“Estábamos tranquilos y de pronto escuchamos el disparo. Cuando salimos a ver, nos encontramos con el chico tirado en el suelo y con un montón de chicos golpeando al agresor”, agregó María del Carmen.

La hipótesis más fuerte que maneja la Policía es que la víctima y su agresor mantuvieron una discusión por un partido de fútbol que disputaron. El sospechoso se habría retirado del lugar a buscar el arma y después lo regresó para dispararle.

Comentarios