Si el año pasado la noticia de Escaba era que se trataba de una bomba de tiempo a punto de explotar (y de inundar todos los poblados aguas abajo), este año la situación es completamente opuesta. El dique, que provee agua para riego y abastece a las industrias, se encuentra en un momento dramático, según la evaluación que hacen las autoridades. Por eso se está evaluando la posibilidad de dictar la emergencia hídrica.

“Este año llovió muy poco en las zonas que alimentan a Escaba. Estuvimos viendo el historial de cotas y nunca estuvo tan baja para esta época, cuando se supone que debería estar lleno. Actualmente la cota apenas supera los 613 metros sobre el nivel del mar (msnm), y para garantizar en un 60-70% el riego y la industria tendríamos que tenerlo en, por lo menos, 620 metros. La situación es realmente dramática”, explicó al diario tucumano La Gaceta Carlos Giobellina, subsecretario de Recursos Hídricos de la Provincia.

El funcionario adelantó que la emergencia hídrica es casi un hecho, aunque todavía lo están analizando en detalle. “Las actividades productivas que no estén empadronadas no podrán recibir agua para riego. Hay cultivos para los que no va a alcanzar el agua y, además, la prioridad la tiene siempre la industria. Por eso es importante que los agricultores no emprendan cultivos eventuales sin hacer consultas previas a las respectivas juntas de regantes, porque no se les podrá garantizar el riego”, remarcó el funcionario, e insistió en que el dique se halla en una cota histórica a la baja.

“A menos que haya una cuantiosa lluvia hasta mayo, cosa poco probable, hay muchos sectores que se verán afectados”, advirtió Giobellina. La situación es más preocupante si se tiene en cuenta la evaluación del climatólogo Juan Leónidas Minetti, quien alertó sobre una profundización de la sequía en nuestro país, en Estados Unidos, en China y en Brasil.

El Cadillal
Toda el agua que no cayó en el oeste de la provincia sí lo hizo en el norte. Por eso, explica Giobellina, El Cadillal se encuentra en condiciones de afrontar la provisión de agua en la estación seca en la que nos encontramos y que se extendería hasta la primavera. Ese embalse alimenta ingenios, citrícolas, tierras de cultivo y buena parte de agua potable en el Gran San Miguel de Tucumán. “La provisión de El Cadillal está garantizada, aunque por supuesto hay que cuidar el agua”, remarcó Giobellina.

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