Las reglas de juego están cambiando. Con un dólar al borde de los $ 45, los economistas aseguran ahora el proceso desinflacionario se va a dilatar y, por eso, prevén una evolución de los precios de entre 33% y 40% para este año.

De esta forma, el tipo de cambio “impactará más rápidamente” en los precios de los alimentos y bebidas, porque son bienes transables, y en las naftas por su estructura de costo dolarizada.

A pesar de que el ministro de Producción, Dante Sica, afirmó días atrás que el Gobierno espera una inflación menor al 30%, las principales consultoras estiman que rozará el 40%, según un informe difundido ayer por iProfesional.

Rodrigo Álvarez, de Analytica, la ubicó en torno del 40%; Guido Lorenzo, de LCG, retocó de 35,1 a 37,8% y dijo que “esta última corrección es todo por tipo de cambio”.

En el Relevamiento de Expectativas de Mercado de marzo se esperaba una una inflación de 3%; en abril, del 2,7% y en mayo, de 2,3%. Pero ahora, la mayoría pronostica que en marzo oscilará entre el 3,8% y el 4%, y en abril 3,6 y 4%.

“Con esta nueva suba del dólar, marzo cierra con un aumento del tipo de cambio del 12% respecto de fines de febrero, que inevitablemente afectará a los precios”, afirmó Álvarez a Perfil. Y alertó: “el riesgo de cara a los próximos meses es la espiral inflacionaria que la suba del dólar puede ocasionar en precios de bienes transables y altamente dolarizados, como alimentos y combustibles”.

En tanto que Rajnerman planteó que la suba del dólar se traslada “más rápido y en un mayor porcentaje al valor de alimentos y bebidas –inciden un 30% en el índice inflacionario– porque se exportan, como carne, leche, derivados de trigo y maíz, y además son bienes inelásticos porque la gente no puede dejar de comer”. En este sentido, alertó que ese encarecimiento de la canasta alimentaria “es preocupante porque aumenta la pobreza”.

Lorenzo coincidió en el diagnóstico y aseguró que en otros productos y servicios el traspaso a precios tardará un poco más debido a la caída del consumo, con lo cual el ajuste se dará más adelante, cuando se recomponga el salario por el cierre de paritarias.

¿Un freno?

Por su parte, informe semanal del Banco Ciudad, realizado en base a los datos conocidos la semana pasada sobre la evolución de la demanda agregada, reveló que la actividad económica muestra señales de haber dejado de contraerse. “Los indicadores más recientes aportan algunas señales de recuperación a inicios de 2019, pese a seguir mostrando una fuerte contracción interanual. De acuerdo al EMAE, en enero la actividad agregada resultó 5,7% inferior a la de un año atrás, aunque avanzó un 0,6% contra el mes anterior medida sin estacionalidad, variación que se suma al incremento de 1% verificado en diciembre”, señaló el banco público.

Este comportamiento va en línea con los últimos datos referidos a la producción industrial y la actividad de la construcción, que también habían presentado variaciones mensuales positivas en el primer mes de 2019.

Acerca de la evolución del mercado de cambios, tras recordar que la cotización del dólar llegó a tocar la semana pasada un máximo de $43,9 en el renglón el mayorista, el valor de la divisa mostró un retroceso desde su pico el día miércoles, a raíz de una mayor tranquilidad en los mercados internacionales y de medidas del Banco Central, y cerró el viernes a $43,35.

“Estos movimientos se dan, sin embargo, en un marco de mayor equilibrio estructural entre la oferta y la demanda de divisas, que marca un claro contraste con la situación imperante a comienzos del año pasado. En febrero, la balanza comercial volvió a arrojar un saldo positivo, el sexto consecutivo, en esta oportunidad de U$S 460 millones, acumulando un superávit de U$S 832 millones en el primer bimestre, en comparación con un déficit de U$S 1.819 millones en el mismo período de 2018”, enfatizó.

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