Pallarols se instaló hoy en la sede central de la Policía Federal Argentina con su cincel y martillo para que el personal policial tenga la posibilidad de cincelar el bastón y escribir en un libro un mensaje al próximo presidente.

“El bastón es de todos, es el símbolo del poder que el pueblo entrega al presidente para que conduzca los destinos de la Nación durante los próximos cuatro años. Entonces qué mejor que lo trabaje el pueblo” explicó el orfebre a Télam.

Durante el acto estuvo presente el jefe de la fuerza de seguridad, comisario general Néstor Roncaglia y la subjefa, comisario general Mabel Franco.

Por su parte el comisario mayor Jorge Sanssone, director del área de Medios y Planificación, explicó al personal policial -congregado en el Patio de las Palmeras del Departamento Central- la relevancia del acto y los invitaba al simbólico gesto de dejar su “marca” en el bastón que será entregado el 10 de diciembre a Alberto Fernández, cuando asuma como presidente.

“Cuando yo tengo que hacer algo que tiene que ver con la Nación incluyo a todas las personas, a todos los argentinos”, comentó Pallarols mientras ayudaba, uno a uno, a los oficiales de alto rango hasta personal administrativo que pasaban a dar los artesanales golpecitos sobre la empuñadura de plata del bastón.

El orfebre recordó que desde hace un año recorre el país, “incluso en la Antártida”, con esa misión y calculó que unas cuatro millones de personas ya dejaron una pequeña muesca en el metal que compone el bastón que luego portará el presidente.

Pallarols comentó que aún no tiene confirmada la fecha en que hará entrega del bastón a Fernández pero resaltó que a pedido del presidente electo le agregó la inscripción «Argentina de pie».

Sobre la madera utilizada, el urunday, el artista señaló que “a partir de este año tenemos permiso de la comunidad Quom del Impenetrable para extraer la madera” y añadió que «a través de una ceremonia religiosa, según sus ritos, le pedimos permiso al bosque para sacar un árbol y al árbol para sacar la madera”.

“Es una madera muy noble, es una madera de trabajo, no es una madera decorativa, tiene la virtud que se mantiene siempre recta. Brilla por sí sola, no precisa goma laca, la frotás y brilla, tiene cera natural para brillar y no se corrompe. Es una madera que sin ser tan dura como el quebracho no le entra ni polilla ni ningún bichito de calado”, explicó Pallarols.

“Ojalá todos los que porten el bastón tengan las mismas cualidades que tiene el urunday”, concluyó el orfebre.

El primer presidente que recibió la banda y el bastón presidencial fue Domingo Faustino Sarmiento, el 12 de octubre de 1868, y desde entonces se remonta esta tradición protocolar que no tiene efectos jurìdicos.

Desde 1983 el orfebre Juan Carlos Pallarols, proveniente de una familia de artesanos cuyo taller data de 1750, confecciona el bastón presidencial.

Los bastones se realizan con madera de urunday y el metal utilizado es la plata, en consonancia con el nombre del país: Argentina.

Su longitud es de aproximadamente noventa centímetros. Lleva veinticuatro flores de cardo, una por cada provincia, más la Capital Federal; y tres pimpollos, que representan las Islas del Atlántico Sur.

La empuñadura de plata está adornada por el Escudo Nacional y lleva los cuatro millones de golpes de cincel de los argentinos que participaron en esta creación colectiva.

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