“Buenas noches, familias. Las reglas del juego son sencillas: si aciertas, te quedas; si fallas, tendrás que abandonar la cena”. Así comienza el anuncio navideño de IKEA que conmueve a España.

La escena muestra un concurso en el que distintas familias compiten para ver quién sabe más. En un primer momento, las preguntas refieren a temas vinculados a las redes sociales, a celebridades y a videos virales.

“¿Qué filtros de animales puedes encontrar en Instagram Stories?”, pregunta la voz que coordina el evento. “Un perro, un conejo y un gato”, responde una joven.

“Alberto, ¿qué es el swish swish?”. “Un baile”, afirma otro adolescente, y hace una demostración que suscita una risa generalizada.

“Familia Carral, ¿qué es lo último que ha incorporado Instagram?”. “Chats de video”, es la respuesta correcta.

Sin embargo, de un momento a otro, las preguntas se van poniendo más personales. Entonces comienzan los problemas.

“Y tus padres, ¿cómo se conocieron?”, espeta la voz en off. “Uf… No lo sé”, dice la participante. “Lo siento, María, te tienes que levantar y abandonar la mesa”.

“¿Cuál es el puesto de trabajo exacto de tu padre?”, “¿Qué carreras estudió tu abuela Gloria?”, “¿Cuál es el grupo favorito de tu hijo?”, “¿Qué sueño le queda por cumplir a tu mujer?”, “¿Qué marcó la infancia de tu abuela?”, son algunas de las preguntas que nadie puede responder.

Así, las mesas terminan quedándose vacías. Luego, los participantes cuentan qué es lo que sintieron. “Cuando me han dejado solo en la mesa me he sentido un poco triste”, afirma un hombre. “A lo mejor hay algo que no estamos haciendo bien”, dice otro. “No conozco tanto a mi familia como conozco a un famoso, ¿no?”, admite un joven.

La moraleja es clara. El exceso de tecnología en la vida cotidiana puede convertirse en un obstáculo cuando deteriora el diálogo con las personas más importantes.

“Las redes sociales están siempre, siempre van a estar, pero tu familia no siempre va a estar ahí. Entonces, aprovechadla”, dicen dos niños, resumiendo lo que aprendieron.

Al final del video, las familias vuelven a las mesas, pero no para competir, sino para compartir. Pero con una condición: los celulares se guardan en cajas.

IKEA anunció que dará el ejemplo: del 24 de diciembre al 1 de enero no publicará nada en sus redes sociales.

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