La diplomacia argentina de Jorge Faurie afronta estas horas con dolores de cabeza con la deportación de Petter Titland, el presidente de la ONG noruega AttacNorge, que había llegado al país para participar de la cumbre de la OMC. El escandinavo lidera un grupo que logró repatriar miles de millones de dólares fugados de Noruega a paraísos fiscales y brega por la aplicación de la tasa Tobin a los capitales financieros. Lo que se dice un enemigo declarado de las sociedades offshore.

Titland se quejó ante la embajada noruega, cuyo reclamo al Palacio San Martín no fue atendido y, pese a tener abogado, no permitieron que un juez dictase si podía ingresar o no a la Argentina. Lo enviaron a Brasil.

“El equipo de Seguridad de la organización de esta Conferencia Ministerial anticipó a la OMC la existencia de algunos inscriptos, registrados por dicha Organización en nombre de algunas ONG’s, que habían hecho explícitos llamamientos a manifestaciones de violencia a través de las redes sociales, expresando su vocación de generar esquemas de intimidación y caos”. Con estas palabras, el ministerio que conduce Jorge Faurie justificó la medida, en consonancia con el veto al ingreso a decenas de ONGs.

 

Por Twitter, Titland difundió una carta dirigida a Faurie de parte del área de Comercio de la Unión Europea. En ella le expresan “preocupación” por la decisión argentina de revocar la acreditación para la cumbre de la OMC. En la misiva se preguntan “cómo es posible que ONGs de Europa a las que le revocan la acreditación sean una amenaza para la seguridad”. Y agregó que “lo más lamentable es que las autoridades argentinas no hayan sido claras al momento de tomar esta decisión”.

También se informa al canciller que “varios países de la Unión Europea se han solidarizado y piden que se revise la revocatoria”. Efectivamente, ya hubo quejas desde el bloque continental y también desde la ONU.

El caso de Titland no es el único. La periodista inglesa Sally Burch, de la Agencia Latinoamericana de Información, se halla retenida en Ezeiza y también es probable que la deporten. Burch vive en Ecuador hace más de veinte años y suele participar en programas sobre la mujer y la comunicación. Ha sido Coordinadora del Programa Mundial de Mujeres Apoyo a las Redes de la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones, herramienta clave en la Conferencia de la Mujer de la ONU de 1995.

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