El kirchnerismo busca apartar a Bonadio

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Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

Con el propósito de apartar al juez del caso de los cuadernos, Claudio Bonadio, el kirchnerismo presentó diversos escritos judiciales donde plantea que debió haberse sorteado el juzgado que se hiciera cargo de la causa. La ofensiva judicial de los allegados a Cristina Fernández de Kirchner la encabezó quien fuera su secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli. El argumento técnico es que el caso debió haberse sorteado, y no como ocurrió, porque las denuncias de los cuadernos se sumaron a un expediente ya abierto por Bonadio donde se investigan presuntas irregularidades con la importación de gas licuado y donde aparecen investigados funcionarios del antiguo Ministerio de Planificación, a cargo de Julio De Vido.

Los abogados K también cuestionan que al chofer Oscar Centeno le privaron su derecho de hablar con su abogado antes de reunirse con el fiscal Carlos Stornelli y sostienen también que no se puede avanzar en la investigación sobre los cuadernos cuando ya no están disponibles los originales. Asimismo, aseguran que el juez tiene un afán “persecutorio” en relación a figuras del gobierno anterior, y por ello piden que sea apartado.

La que arranca será una semana intensa en la causa por los cuadernos, ya que varios ex funcionarios K, incluyendo a la propia Cristina, están citados a dar explicaciones en sede judicial. A partir del lunes, varios ex colaboradores de CFK tendrán que pasar por Tribunales, aunque en el caso de Cristina su citación es para el 13 de agosto.

El kirchnerismo en general cuestionó la aparición de este nuevo caso de corrupción con dos o tres argumentos que ex funcionarios y militantes repiten por redes sociales. El primer argumento es que el de los cuadernos es un escándalo que aparece para tapar la situación económica o la denuncia por los aportes irregulares en la campaña de Cambiemos en provincia de Buenos Aires. También insisten en que la investigación es “rara” considerando que los cuadernos están quemados, tal como confesó el propio chofer. “Ahora resulta que el arrepentido mintió y declaró finalmente que quemó los libros”, se indignaba por redes sociales el ex jefe de gabinete de Cristina, Aníbal Fernández. “El objetivo no es detener a Cristina, es manosearla. Es una fantochada, buscan tapar las mugres de este gobierno de una derecha corrupta”, agregó el ex funcionario en declaraciones radiales.

Otro ex jefe de gabinete del gobierno K, Alberto Fernández, expresó por su parte: “Todavía no terminamos de hablar del lavado de 80 millones en campaña de María Eugenia Vidal y ahora de golpe aparece este hombre que tenía vocación literaria y que escribía en cuadernitos”. Agregó que “me llama la atención que un chofer sepa montos precisos y cuánto se llevaba cada uno y que pueda grabar en Olivos con toda la seguridad que hay”.

Las repercusiones políticas y en el mundo empresario del escándalo del cuaderno recién empiezan. Aún es pronto para evaluar su impacto electoral.

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