Desde hace meses, específicamente desde que la crisis económica y social que desató el macrismo se hizo evidente, la Argentina está en campaña electoral, a poco más de un año de las elecciones presidenciales. Y, según las encuestas, a Mauricio Macri no le va nada bien.

De hecho, la inefable Mirtha Legrand, a quien se le conocen parcialidades macristas, hace varios días dio cuenta de esta situación ante su mesa rodeada de comensales y por TV: “A Cristina le va a ir bien en las elecciones de 2019”, dijo.

Todo lo cual pone en marco general al megaoperativo ordenado el miércoles por el juez Claudio Bonadio, que derivó con la prisión de varios exfuncionarios kirchneristas y otros tantos empresarios. Pero que no terminó.

Muy por el contrario, recién este jueves Bonadio reveló el objetivo final y electoral del circo mediático montado junto al fiscal Carlos Stornelli: el magistrado anunció que pedirá al Senado el desafuero de Cristina Fernández de Kirchner.

No es la primera vez que lo hace: lo había hecho en la causa por el memorando con Irán, pero no le salió… Entonces bien vale el nuevo intento teniendo en cuenta el revuelo mediático que se armó de la mano de Grupo Clarín.

Es que sólo así, con Cristina desaforada, el juez puede meterla presa y evitar que, eventualmente, compita con Macri en las elecciones del año próximo, sabiendo que la figura de la expresidenta crece tanto como cae en la opinión pública la imagen del Presidente.

Estamos ante un ‘caso Brasil’ al estilo argentino: en Brasil armaron causas para llevar a cabo un golpe de Estado político-judicial contra la presidenta Dilma Rousseff y simultáneamente crearon otras para meter preso a Lula, quien –todo indica– cuenta con el caudal electoral para vencer a Temer en las elecciones de este año.

Solamente así puedo garantizar el gobierno brasileño no ser vencido lapidariamente en las urnas por el expresidente y el Partido de los Trabajadores. Neutralizando judicialmente a Lula pueden garantizar la continuidad del ajuste a la brasileña.

Y solo con Cristina presa puede el establishment local especular con la continuidad de Macri en el poder político de la Argentina, de modo de sostener por cuatro años más el ajuste perpetuo al que nos condena el macrismo y su gobierno de CEOs.

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