El Papa Francisco cumple hoy su sexto año de pontificado con algunos asuntos sobre la mesa como el acuerdo con China para la designación de obispos y la crisis de los abusos sexuales en el seno de la Iglesia.

Francisco celebrará el sexto aniversario de su elección como el Papa número 266 de la Iglesia Católica, realizando ejercicios espirituales para preparar la Cuaresma en Ariccia, localidad cercana a Roma, de donde regresará el viernes.

Está previsto que hoy se conozca la sentencia condenatoria y la pena para el cardenal australiano George Pell, que fue destituido de su cargo como Prefecto de Economía del Vaticano, después de ser condenado por un tribunal de Melbourne (Australia) por abusar sexualmente de dos menores en 1996.

El caso del cardenal francés Philippe Barbarin, condenado a seis meses de cárcel con suspensión de pena por haber encubierto abusos sexuales cometidos contra menores por un cura de su diócesis, es otro ejemplo de encubrimiento de abusos por parte de la jerarquía de la Iglesia católica.

La presidenta del tribunal correccional de Lyon lo declaró culpable por “no haber denunciado malos tratos” contra un menor entre 2014 y 2015.

La cumbre sobre pederastia con más de 110 jerarcas episcopales de todo el mundo convocada por el obispo de Roma a fines de febrero hizo hincapié en la necesidad de erradicar el silencio y la obligación de denunciar estos casos.

Si bien se cerró sin una hoja de ruta clara, uno de los organizadores de la cita vaticana, el padre Federico Lombardi, informó de que, en el plazo máximo de dos meses, el Vaticano contará con una nueva legislación para luchar contra los abusos que incluirá un nuevo motu proprio papal sobre la protección de menores y un manual de instrucciones para que los obispos afronten las denuncias y acompañen a las víctimas.

El Papa tiene otro reto por delante: el acuerdo firmado con China en septiembre para la designación conjunta de obispos. Este convenio se cerró en Pekín tras más de 60 años de desencuentros entre el Vaticano y el régimen comunista chino sobre la gestión del catolicismo en China. Parte del acuerdo incluía la aceptación de los siete obispos que China había nombrado sin el consentimiento pontificio.

Pero será durante este año cuando se pongan en práctica los primeros nombramientos bajo este nuevo sistema que introduce un posible veto papal a las ternas que se presenten desde Oriente.

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