El Parlamento había empezado a examinar el texto en octubre pasado y fue adoptado a última hora del jueves. La ley debe aún ser promulgada por el presidente Michael Higgins antes de entrar en vigor.
La norma prevé autorizar el aborto sin condiciones hasta las 12 semanas o después de ese período en los casos de “riesgo para la vida” o de “grave peligro para la salud” de la mujer. También permite el aborto en caso de anomalía del feto que podría llevar a su muerte in utero.

El primer ministro Leo Varadkar celebró un “momento histórico para las mujeres irlandesas”, en un mensaje publicado en Twitter.

“Hace poco más de 200 días, ustedes, el pueblo irlandés, votaron por derogar la octava enmienda constitucional que prohibía el aborto para que cuidemos de las mujeres con compasión. Hoy votamos la ley que transformará este deseo en realidad”, declaró triunfante el ministro de Salud, Simon Harris.
El 25 de mayo pasado, el 66% de los irlandeses votaron en un referéndum a favor de la liberalización del aborto, un nuevo sismo cultural en un este país de fuerte tradición católica, tres años después de la legalización del matrimonio homosexual.

Fue un resultado sorpresivo cuando se tiene en cuenta que, 24 horas antes de la votación, si bien las encuestas daban una leve ventaja por el sí, el 17% de los 3,5 millones de inscriptos se declaraban “indecisos”. El voto de los irlandeses significó además otro duro revés para la Iglesia y el control que mantuvo históricamente sobre esa sociedad.

“La aprobación de la ley permite el comienzo de un nuevo día. Es el comienzo de una nueva era para el cuidado de la salud de la mujer”, insistió Harris en declaraciones al diario Irish Times.

“Este voto pone fin a los viajes solitarios, a la estigmatización, y apoya las decisiones de las mujeres en nuestro país”, agregó.

En un primer plebiscito sobre el aborto, en 1983, Irlanda aprobó ilegalizarlo por un estrecho margen y con una participación algo por encima de la mitad del censo. La legislación preveía 14 años de cárcel para las mujeres que abortaran. Eso hizo que cada año miles de irlandesas viajaran a Gran Bretaña para someterse a un aborto.
En 2013 se decidió que las mujeres cuya vida peligraba por el embarazo pudieran interrumpirlo, tras el escándalo causado por la muerte de la joven Savita Halappanavar, que murió al negársele un aborto.
La directora del Consejo Nacional de la Mujer, Orla O’Connor, dijo que la votación legislativa fue consecuencia de décadas de campaña. “En un año de fechas históricas, este es otro día importante para las mujeres y las chicas de Irlanda. Tras décadas de campañas de las organizaciones de mujeres, tras cientos de miles de mujeres que debieron viajar para acceder a servicios de salud, tenemos leyes que brindan servicios de atención a la salud para el aborto”, señaló.

“Saludamos la aprobación de la ley, y apreciamos la importancia de que se promulgue hacia fin de año para que los servicios de aborto puedan comenzar en enero”, dijo Colm O’Gorman, director de Amnistía Internacional en Irlanda.

A partir de la abolición de la octava enmienda, los médicos están habilitados para practicar abortos. Sin embargo, podrán negarse por cuestiones de conciencia, como sucede en la mayoría de los países europeos que aplican la misma legislación. Fuera de Irlanda, en el continente el aborto solo es ilegal en Malta, Andorra, San Marino y el Vaticano.

Comentarios