Fue una semana de fuerte movimiento en el Partido Justicialista (PJ), que busca recuperar el terreno perdido en 2015 cuando la alianza Cambiemos, liderada por el hoy presidente de la Nación Mauricio Macri, le arrebató la conducción de la Argentina. Sin embargo, al peronismo le costará un tiempo rearmarse en medio de un escenario de divisiones internas.

“Tengo la impresión de que quieren hacer un partido o algo. Pero ojalá me equivoque y nos encontremos todos. No pueden faltar la ex presidenta y los kirchneristas”, dijo el ex gobernador bonaerense Felipe Solá. “Nadie tiene la autoridad, ni el peronómetro para poder decir quién sí y quién no. Deberíamos ser capaces de crear un instrumento electoral donde esté el peronismo presente, poder juntar todas las voluntades que se oponen a este gobierno liberal y democráticamente terminar con esto a partir del 10 de diciembre del año que viene”, remarcó por su parte, el titular del PJ nacional, el sanjuanino José Luis Gioja.

En medio de estas disputas internas, el analista político Sergio Berensztein indicó a LA GACETA que, en la historia de la renovación peronista siempre hubo un escenario de diferenciarse de la ortodoxia que hoy puede representar, por ejemplo, la ex presidenta Cristina Fernández. “Hubo momentos de peleas y hasta de coordinación, pero no todo fue color de rosa”, sostuvo. A su criterio, “es natural que haya un protagonismo muy marcado de algunos que creen que tienen un derecho adquirido por algún motivo y así se generan espacios de celos por protagonismos de influencia”.

Berensztein cree que el proceso de reconstrucción del PJ recién empieza. “No digo, por ejemplo, que Juan Manuel UrtubeyJuan SchiarettiSergio Massa y Miguel Pichetto vayan a coordinar mejor, pero llevará su tiempo encarar esa etapa y también una estrategia”, puntualizó. El analista, además, consideró que el tucumano Juan Manzur no puede quedar exento del rearmado partidario porque “Tucumán es demasiado importante para no estar metida en esa construcción, tanto demográfica como políticamente”, explicó. Pero también hay otros jugadores que reclaman espacios, que miran desde la distancia, como el caso de Chaco, San Juan o Entre Ríos.

El PJ, a su vez, se enfrenta a un escenario que puede resultarle un tanto extraño, ya que “viene de conducciones abrasivas como las de Carlos MenemNéstor Kirchner Cristina Fernández: el PJ está tratándose de reordenar de abajo hacia arriba, de una forma colegiada y horizontal”, según el analista político. “Al encuentro de los cuatro no hay que tomarlo como un punto de llegada, sino como el inicio de un proceso, porque en este momento nadie tiene una influencia determinante”, finalizó.

Dejar el pasado de lado

“El desafío es saltar la trampa de que esto es Macri o Cristina (Kirchner), porque los argentinos están hartos de discutir el fracaso de unos y otros”, apuntó Massa en radio La Red cuando le preguntaron si la ex presidenta de la Nación podría integrar ese espacio.

El escritor y politólogo Julio Bárbaro consideró que la cumbre de los cuatro marca el inicio de lo que él llama “una alternativa opositora democrática”. Según su pensamiento, el Partido Justicialista debe “salir del esquema de Cristina porque eso es funcional a Macri y a su asesor de imagen, Jaime Durán Barba”. “Cristina es la seguridad del triunfo de Mauricio” en los comicios generales del año que viene, enfatizó.

Bárbaro recordó que Juan Domingo Perón había postulado que, después de su liderazgo, debía venir una organización. “Esa organización partidaria no tiene líderes; tiene primus interpares. Sólo esta organización vence al tiempo al número”, expresó.

“El odio es la propuesta de los fracasados. Cristina y Macri comparten esa idea”, manifestó el escritor.

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