La del domingo fue una elección totalmente diferente a la de las PASO. Una elección que todos los indicadores daban ganador a Alberto Fernández, pero indudablemente hubo un trabajo positivo de campaña de Juntos por el Cambio que permitió achicar la diferencia.

Tenemos que tener en cuenta que hoy quedó una elección donde en todo el norte argentino, la Patagonia y el conurbano bonaerense fue un triunfo importante del Frente de Todos y en la Capital Federal y el centro del país (Santa Fe, Córdoba, San Luis, Entre Ríos y Mendoza) fue una excelente elección para Juntos por el Cambio.

Si vemos algunos números de las PASO del 11 de agosto, se ve un crecimiento importante en la zona centro donde Juntos por el Cambio logró cambiar el resultado electoral en Santa Fe y en Entre Ríos y amplió la diferencia en Córdoba. Juntos por el Cambio ganó cuatro de las cinco grandes. Hay que aclarar que en el conurbano bonaerense, donde hizo una gran diferencia el Frente de Todos existe un arrastre por el indudable liderazgo de Cristina Fernández de Kirchner.

Segundo dato a tener en cuenta: a La Cámpora le está costando seguir creciendo, a pesar del apoyo incondicional de Cristina Fernández. Generalmente, esta fuerza kirchnerista arranca con muchas expectativas, pero el domingo no pudieron lograr triunfos en La Plata, Mar del Plata ni en Tres de Febrero; solamente lo logró Mayra Mendoza en Quilmes, que será la próxima intendenta.

El tercer dato es que hubo mayor participación de la ciudadanía. Esto puede traducirse en un mensaje hacia los propios argentinos y también en el exterior de que en la Argentina puede iniciarse una transición relativamente lógica y sana. Este es uno de los temas importantes por la situación difícil y complicada que está viviendo la República Argentina.

Otro dato muy importante que dejaron los comicios del domingo pasado es la existencia de un bloque opositor que tiene un volumen importante no solamente puertas adentro del Congreso, sino también en la lectura política que puede realizar la sociedad. Esa sociedad que se movilizó y que generó un hecho político destacable y que abre necesariamente un camino a una transición responsable. En el desayuno de esta semana entre el presidente actual, Mauricio Macri, y el presidente electo, Alberto Fernández, se pueden ir encontrando algunos mecanismo para poder tener una mayor previsibilidad de lo que viene.

Consenso y diálogo

Son momentos difíciles, donde la gran mayoría de la sociedad argentina desmejoró su calidad de vida. Por eso, es importante tener una dirigencia política lo más adulta posible, donde el consenso y el diálogo sean el eje central en estos poco más de 40 días que faltan para que Fernández asuma como nuevo presidente de la Nación.

Es digno de destacar que en la Argentina, hemos tenido elecciones ejemplares, con resultados que a partir de las 21 se dieron sin inconvenientes, algo muy notorio por todo lo que se está viviendo en Latinoamérica y, fundamentalmente, por el tema Bolivia. Esto también abre algunas perspectivas para que tengamos una transición lo más ordenada posible.

Después de muchísimos años, desde 1998, un presidente no peronista, Mauricio Macri, termina su mandato y se lo entrega a otro de distinto signo.

Como último dato, para mirar con atención, será el accionar del tercer poder: el Judicial, que históricamente se caracterizó por analizar a los gobiernos que se fueron. Le cuesta mucho juzgar, trabajar o visualizar a las gestiones en curso.

Se trabajó mucho con el gobierno que se fue, el de Cristina, y hoy un gobierno kirchnerista vuelve nuevamente al poder después de cuatro años. Habría que seguir con detenimiento lo que hará la Justicia, fundamentalmente la federal de la Capital Federal.

Proyecto de CC-ARI

Quieren regular la transición.

La diputada de la CC-ARI, Paula Oliveto Lago, presentó un proyecto que busca regular la transición de la Administración entre el gobierno en funciones y el electo en el ámbito del Poder Ejecutivo Nacional “para no generar acciones que obstaculicen” ese proceso. Según el proyecto, los funcionarios del gobierno saliente deben tener la responsabilidad de “cooperar con el proceso de transición y suministrar toda la información necesaria sobre el estado de la Administración central, organismos centralizados y/o descentralizados dependientes del Ejecutivo”.

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