El jueves 1° de marzo empezará a tener vigencia un nuevo impuesto en el país: será el que grava a las petroleras por las emisiones de dióxido de carbono (CO2), y se cobrará con la venta de combustibles líquidos. Casi la mitad del precio de las naftas ya corresponde a impuestos, algo por lo que las petroleras tienen puesto el grito en el cielo.

Según trascendió los cambios impositivos no influirán en los precios finales, al menos durante los primeros días del mes que viene, con un cuadro incierto para adelante. La actualización del ITC será trimestral, de acuerdo con la evolución del Índice de Precios al Consumidor, lo cual configurará un panorama insólito: la inflación, que en parte se debe al incremento de los combustibles, empujará cada tres meses otra suba de combustibles, lo que a su vez generará más inflación.

Desde el próximo jueves cada litro de nafta vendido, $ 6,28 quedará en la caja del Estado Nacional en concepto de impuestos internos: $ 0,412 por gravar al CO2 y $ 6,726 por el Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC), a lo que se le descontará el 12% de corte de biocombustibles, que no están alcanzados. En el gasoil, los valores quedarán en $ 4,16 por litro ($ 0,473 y $ 4,148, respectivamente; se le resta el 10% de corte de biocombustibles).

Se trata de una transitoria disminución en la presión tributaria de $ 0,66 por litro en la nafta y el gasoil premium, y de $ 0,03 en el gasoil común, mientras que habrá un alza de $ 0,19 por litro en la nafta premium. A eso se le suma el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y otros.

Las empresas que dominan el mercado de refinación y comercialización están más que disgustadas. En la segunda mitad de enero YPF movió los precios de las naftas un 4,5%, mientras que a principios de este mes los volvió a subir un 3,5%. Por la devaluación y la suba del petróleo crudo a nivel mundial, desde las elecciones legislativas hace apenas cuatro meses, el ajuste fue de un 26%, mayor a la inflación acumulada en el último año.

La relación entre YPF y el Gobierno se deterioró en las últimas semanas, después de que desde Casa Rosada le cerraran la puerta al presidente de la petrolera estatal, Miguel Gutiérrez, de negociar una baja en el Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC), que representa por sí solo casi el 30% del precio de las naftas.

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