Luego de que el el juez federal Daniel Bejas anulara las elecciones internas por gravísimas irregularidades cometidas por la Junta Electoral presidida por Ernesto Padilla.
A cargo de la intervención fue designado por un año Santiago Hardie, secretario de Agricultura Familiar, Coordinacion y Desarrollo Territorial del Ministerio de Agroindustria de la Nación.
Curiosamente, desde el PRO Tucumán le venían reclamando al justicialismo reformas para dar mayor transparencia a la actividad política.
La justicia federal condenó la «manifesta falta de transparencia» de la Junta Electoral del PRO, y el manejo ilegal del partido en el proceso electoral interno.
Ver también: Irregularidades y peleas por sueldos públicos jugosos: la justicia anuló la escandalosa interna del PRO Tucumán
El PRO tiene ínfima influencia política en Tucumán y pocos afiliados, pero muchos de ellos viven de suculentos sueldos en el Estado, despreocupados por las necesidades de la comunidad, y con el único trabajo duranbarbiano de alabarse a sí mismos en las redes sociales.
 
El partido funciona como un círculo cerrado de amigos y subordinados de Pablo Walter, engordados con sueldos y recursos millonarios provenientes del erario.
Bastaría cruzar la lista de afiliados del PRO con los nombramientos realizados en los últimos dos años y medio en las reparticiones oficiales para comprobar esta situación.
La «meritocracia» estatal que prometía en campaña Mauricio Macri nunca fue realidad.
El PRO Tucumán ha sido una fuente vergonzosa de nepotismo, amiguismo y dispendio del dinero público, en beneficio exclusivo de un puñado de veteranos parásitos del esfuerzo ajeno.
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