Una familia compuesta por una pareja y dos hijos menores necesitó en junio $31.934,44 para no ser considerado pobre.

La valorización de la canasta básica de alimentos informada este jueves por el Indec equivale a 2,5 salarios mínimos. El nivel de ingresos que requirió esa misma familia para superar el umbral de indigencia ascendió hasta los 12.773,78 para adquirir la cantidad mínima de comida que integra la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y no caer por debajo de la línea de indigencia..

Esa cifra registró un aumento de 2,5% en relación a mayo, 25,3% desde que comenzó el año y 50,6% en los últimos doce meses, según el organismo.

Ese mismo núcleo familiar requirió $12.773,78

El valor de esa Canasta en junio aumentó 2,9% por sobre la de mayo, 25,3% en el primer semestre y 57,3% respecto a junio del año pasado.

Sin emisión monetaria y con un brutal ajuste en el gasto, la inflación alcanzará niveles record impulsada por la volatilidad cambiaria que refleja las consecuencias del desmantelamiento de las herramientas de administración de los flujos de capitales. A pesar de las medidas desplegadas por el gobierno de Mauricio Macri tras la derrota en las elecciones primarias, los precios experimentaron un violento sacudón que estuvo concentrado en alimentos y bebidas como el aceite, harina, pan, yerba y fideos, entre otros. La presión sobre los niveles de pobreza se redobla, a su vez, por el marcado de deterioro de los ingresos y destrucción de empleo. Si los sucesivos datos oficiales dieron por tierra con la promocionada promesa electoral de “Pobreza Cero”, la nueva devaluación y la persistente inestabilidad permiten anticipar que Macri finalizará su presidencia con un incremento de por lo menos 10 puntos porcentuales. Una pesada herencia.

La inflación de julio se ubicó en 2,2 por ciento. El indicador que marcó entonces el menor valor mensual desde mayo de 2018 cumplió un año y medio con aumentos por encima del 2 por ciento todos los meses. El alivio fue efímero dado que para agosto y septiembre se perfilan con un piso del 5 por ciento de inflación, luego de la brutal devaluación aplicada por el Gobierno en los primeros días después de las PASO. A pesar de la ralentización previa a la corrida exhibida por los precios, Alimentos y bebidas marcó una suba anual del 58,1 por ciento. Se trata del rubro determinante en la elaboración de la canasta básica y la canasta alimentaria que determinan los niveles de pobreza e indigencia.

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