La suba del dólar en Brasil empieza a generar otra luz de alerta en la región. El real brasileño alcanzó este martes el peor valor frente a la divisa estadounidense de los últimos 25 años. Los consultores aseguran que la situación puede impactar en distintos frentes de la economía argentina. Los principales son el turismo y la balanza comercial. El tipo de cambio se ubicó en 4,20 reales por dólar. Se trata de una suba del 5 por ciento respecto de los 3,99 reales que cotizaba a principio de noviembre y de más del 12 por ciento en relación con los 3,75 reales de hace un año.

Este ajuste cambiario parece pequeño para los argentinos (en el último año la divisa pasó de 36 a más de 60 pesos) pero es potente en un país como Brasil con inflación anual de menos del 3 por ciento. Esta devaluación baja los costos y el salario en dólares brasileños generando un frente de posibles presiones para la economía local.

El turismo es una de las variables a tener en cuenta para los próximos meses. Las playas de Brasil son uno de los destinos más elegidos por los argentinos durante el verano y un real más devaluado puede incentivar los viajes hacia ese país. En la medida que el peso se mantiene estable por los controles cambiarios -y la inflación avanza a ritmos de más del 3 por ciento mensuales- los costos de viajar a Brasil se moderan en términos relativos respecto de los de veranear en la Argentina.

Los argentinos ya explican el 40 por ciento de los vuelos internacionales que llegarán en enero a Brasil. La devaluación del real puede continuar incrementando el déficit del turismo que tiene la Argentina y potenciar la falta de divisas de la economía.

La tendencia a la devaluación del real también puede afectar al comercio. Brasil es el principal socio comercial del país y un dólar caro en esa economía modera los incentivos para comprar productos argentinos. En los primeros 10 meses de este año hubo un superávit comercial con el mercado brasileño por más de 600 millones de dólares. Esto se explicó principalmente por el desplome de las compras locales por la recesión.

El ajuste cambiario del real no pasa desapercibido en la región. Brasil es la economía más grande de Latinoamérica explicando cerca del 36 por ciento del PIB regional. La devaluación de su moneda puede genera un efecto réplica para otros países como Chile o Perú. El peso chileno la semana pasada ya había anotado una fuerte presión y llevó al Banco Central de ese país a intervenir con subastas cambiarias. Los países latinoamericanos se encuentran en una situación de inestabilidad económica pero también política y social. Desde el golpe de Estado en Bolivia hasta la movilización permanente de la sociedad chilena para conseguir un modelo de distribución más equitativo permiten observar el clima regional.

Se observa volatilidad en las monedas y en el precio de los activos financieros. Incluso algunos grandes fondos de inversión extranjeros empezaron a reducir su exposición (cantidad de activos comprados) en Chile, el país considerado más atractivo para los capitales financieros. El propio presidente del Banco Central argentino Guido Sandleris la había puesto de ejemplo para mostrar que en los “países normales” un cambio político no impactaba como en la Argentina, lo cual atribuía al consenso de la sociedad respecto de los pilares básicos de política económica.

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