A los tres días de que se le practicara una cesárea, la niña de 11 años violada y embarazada por la pareja de su abuela evoluciona favorablemente desde el punto de vista obstétrico. Ese dato se pudo saber ayer de manera extraoficial ya que todo es hermetismo no sólo en el Hospital Eva Perón donde se encuentra internada, sino también entre las autoridades provinciales. “No quieren más entredichos”, sostuvieron algunas fuentes consultadas.

La niña cursaba un embarazo de 23 semanas producto del abuso, y durante la madrugada del miércoles fue sometida a una cesárea en el mencionado hospital. Ella y su mamá habían hecho un pedido expreso a la Justicia para acceder a una Interrupción Legal del Embarazo (ILE), contemplada desde 1921 en Argentina en el artículo 86 del Código Penal para casos de violación o en caso de peligro de la salud o la vida de la gestante. Tras el procedimiento, la neonata, de unos 600 gramos, se encuentra en incubadora con respirador artificial. “Por el momento está estable, dentro de su cuadro crítico. La tasa de mortalidad es alta en casos con tan bajo peso”, informaron fuentes extraoficiales.

Por su parte, Adolfo Rubinstein, secretario de Salud de la Nación, que habló el jueves con LA GACETA, al ser preguntado sobre qué cree que va a suceder con neonata, opinó que la probabilidad de sobrevida de una recién nacida de entre 500 y 600 gramos es extremadamente baja.

“Y cuando esto ocurre, aún con sobrevida, la probabilidad de que tenga secuelas es muy grande. Hay riesgos enormes de hemorragia cerebral. Por eso no tenemos que llegar a estas circunstancias”, añadió en la entrevista publicada en la edición de ayer.

El alta médica

A pesar de su buena evolución clínica, por el momento a la niña de 11 años no le darán el alta médica, ya que “por el trauma” todavía se encuentra con tratamiento psicológico, llevado a cabo por profesionales del Siprosa.

Desde el momento de la cesárea, las autoridades provinciales de la salud sostuvieron que la evolución era buena en su puerperio inmediato. “Está bien, pasando por un puerperio. La cirugía, gracias a Dios, salió bien pero ella sigue siendo una niña de 11 años. El bebé es inmaduro, de una inmadurez extrema y en cuanto a las posibilidades de sobrevivir: son bajísimas. Muy bajas”, expresó en una entrevista concedida a LA GACETA PLAY la ministra de Salud de la provincia, Rossana Chahla.

En esa misma nota, la funcionaria provincial aseguró que no era posible realizarle un aborto a la paciente menor de edad vía vaginal o por medicamentos: “El cuello del útero tiene un desarrollo y una madurez biológica, que al no haber estado completado hace que sea muy pequeño y que el riesgo de hacer una práctica vaginal en este cuello tan inmaduro sea muy riesgoso de perforar, de hacer hematomas retroperitoneal y morir. El riesgo era muy alto pero no cambiaba si era (solicitado) en cualquier semana, aún con 18 semanas”.

Comentarios