Si te dicen que, según datos de la Fundación Internacional de Osteoporosis, una de cada tres mujeres de más de 50 años se fracturará un hueso debido a que sufre osteoporosis, probablemente no te llame la atención. Pero seguramente abrirás grandes los ojos si seguís leyendo: uno de cada cinco hombres de más de 50 años sufre el mismo problema. Y en algunos países estas fracturas en el hombre provocan más días de hospitalización que el cáncer de próstata.

Sin embargo, los hombres no son conscientes de los riesgos.

A lo largo de la vida, el cuerpo reabsorbe hueso viejo al tiempo que crea nuevo. Si se mantiene ese equilibrio, el esqueleto seguirá saludable y fuerte. Pero pasados los 50 años es frecuente que es equilibrio se rompa y se pierda densidad ósea.

“Conforme envejece, el cuerpo puede reabsorber calcio y fosfato de los huesos, en lugar de mantenerlos en ellos -explica la Enciclopedia Médica de la revista Medlineplus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU.-. Los huesos entonces se vuelven frágiles y se quiebran fácilmente, especialmente los de la cadera, la espina vertebral y la muñeca”.

Por su parte, Bart Clarke, endocrinólogo de Mayo Clinic, insiste en que si bien las mujeres corren mayor riesgo, especialmente después de la menopausia -debido a la falta de estrógeno-, no son las únicas afectadas.

Uno de los problemas es que no produce síntomas, y en general -salvo que se tomen medidas preventivas, como realizar una densitometría ósea-, es la fractura la que indica el problema. Especialmente entre los varones. Sucede que la menopausia como punto de inflexión alerta a los ginecólogos, que suelen ordenar (o deberían hacerlo) los controles. Pero esta enfermedad silenciosa en los varones se vuelve muda.

Factores de riesgo

Los más específicos del hombre están relacionados con déficit anómalo de testosterona (típica en un 30% de los hombres con osteoporosis vertebral), cuyo déficit implica menos absorción intestinal de calcio. También pueden influir alteraciones de la hormona tiroidea (hipertiroidismo) o trastornos del sistema intestinal.

Alimentación

Una dieta pobre en calcio a largo plazo y la falta de vitamina D (que recibimos del Sol y ayuda a fijar el calcio) aumenta los riesgos. Por lo demás, es sabido: fumar y beber en exceso, poca actividad física y sobrepeso atentan contra todo el cuerpo.

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