La UNT tendría lista esta semana la presentación ante la Justicia Federal para pedir un amparo para evitar que se siga construyendo el barrio privado “Las Pirámides” en la cola sur del parque Sierra de San Javier, en el km. 28 de la ruta 338, cerca de Villa Nougués.

“Pediremos, por un lado, que la Justicia le prohíba (al emprendedor Próspero Marcelo Sosa) que continúe haciendo construcciones y, por otro, que el juez le ordene a EDET el corte de suministro de energía al barrio”, dijo Máximo Castro, abogado de Asuntos Jurídicos de la UNT que se ocupa de estos conflictos de la Universidad, en el marco de la comisión de regularización patrimonial.

Hasta la semana pasada la UNT había estado recogiendo antecedentes sobre el problema generado con “Las Pirámides”, barrio que Sosa proyectó a partir de 2009, luego de que el juez federal Daniel Bejas lo sobreseyera en 2008, por prescripción de la acción penal, de la acusación de usurpación del predio, denunciada por la Universidad en 1998.

La UNT recibió ahora un plano del Instituto de Geodesia en el que está marcado el barrio dentro de los límites del parque universitario, y también un informe de EDET sobre las razones por las que la compañía de energía le dio luz al emprendimiento. “Ellos explicaron que a cualquier persona que dice ser poseedora de un terreno le ponen luz. Aparentemente, para evitar que les roben energía”, dijo Castro. Por ello es que se pedirá al juez federal el corte de suministro al barrio. El abogado añadió que también se estudia incorporar en la presentación la consideración de que se trata de un área protegida por las leyes ambientales, y usar como buen antecedente el reciente fallo a favor de la UNT contra Carlos Medina, quien reclamaba un predio en Horco Molle, dentro de la reserva universitaria. “El fallo les da a las propiedades del Estado el carácter de dominio público del Estado y por ello son inembargables, imprescriptibles e inalienables”, explicó Castro, quien dijo que similar criterio se va a utilizar con un caso de usurpación en Tapia, con una persona de apellido Torres, “que empezó con un rancho y ahora tiene 40 hectáreas de la UNT”.

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