Pero todas ellas tienen una explicación más que interesante, sobretodo porque siempre, por algún motivo, los perros te lo hacen saber.

A continuación, el portal Muy Mascotas reunió las principales diez acciones llamativas de los mejores amigos del hombre:

Comer piedras: mucho ojo con esto porque las piedras podrían perforar el intestino del animal. Igual que suele ocurrir cuando un peludo come hierba, al ingerir piedras, arena o cemento lo que el can intenta es provocarse el vómito pues tiene molestias como problemas renales o acidez de estómago. Los labradores y golden retriever lo hacen habitualmente.

Se revuelca en el suelo: muchos perros encuentran realmente placentero revolcarse en el césped o en una alfombra, es como un masaje para nosotros. Otras veces están llamando nuestra atención, sobre todo, si los miramos y nos reímos. En otras ocasiones puede significar que les pica algo. Este acto les sirve para enmascarar su olor o porque no les agrade su aroma, como cuando se los baña.

Comer caca propia y ajena: son muchas las causas que pueden llevar a tu perro a comer caca, por eso lo mejor es llevarlo al veterinario, ya que puede ser un tema sin interés o por el contrario, un disparador para algo peor.

Perseguirse la cola: puede ser que esté aburrido y busque entretenerse un rato, sobre todo si es cachorro. Y si se lo festejamos, más aún.

Arrastrar la cola por el suelo: podría tener lombrices intestinales o dificultades para vaciar sus glándulas anales. Se deba a lo que se deba, el veterinario debería verlo para evacuar dudas.

Perseguirse la cola de forma compulsiva: un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Helsinki encontró relaciones entre los perros que persiguen su cola y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) de las personas. Al igual que sucede con quienes sufren TOC, los perros que persiguen su cola suelen ser tímidos y se asustan con los ruidos. En ambos casos también influyen factores como la alimentación, los genes y las experiencias vividas en la infancia. La investigación constató que los canes que toman vitaminas con la comida son menos propensos a tener este comportamiento. Como conclusión te decimos que si tu perro se persigue la cola de forma obsesiva, sería bueno llevarlo al veterinario.

Oler la cola a otros perros: las secreciones anales que expulsan los perros a través de dos sacos situados a ambos lados de su ano, emiten importante información. Se trata de componentes químicos que los cánidos emplean para conocerse. Fíjate si dan información que el perro que olfatea puede saber incluso lo que ha comido el otro animal.

Mueve una pata trasera: no es nada malo mover la pata al tocar la panza, porque es sólo un reflejo como el que los humanos tenemos en la rodilla cuando el médico nos la golpea con un pequeño martillo. Lo que le ocurre a tu mascota se llama “reflejo de rascado” y tiene su razón de ser en la naturaleza. Cuando algo le provoca cosquilleo o irrita al animal, las terminaciones nerviosas que se encuentran en su piel mandan una señal que hace que una pata trasera o a las dos se muevan de forma involuntaria para quitarle algún insecto o espiguilla que se hubiera podido quedar adherida a su pelaje.

Come hierba: en muchos casos, cuando un perro come hierba lo hace para provocarse el vómito. Recordemos que este animal es preferentemente carnívoro y cuando se nota mal del estómago “se purga” con estos vegetales.

Entierra objetos: existen varias explicaciones al respecto y la primera responde al instinto puro y duro. Cuando habían tenido una buena cacería, los perros salvajes enterraban los excedentes bajo tierra para conservarlos y comerlos en otro momento. Otra razón es que el perro se aburra, otra obedece a la necesidad de almacenar de alguna manera objetos que tienen valor para él y la otra es que hay razas más propensas a cavar y enterrar como los terrier y los perros salchicha.

Vueltas antes de acostarse: según algunos etólogos, este comportamiento es herencia del lobo y le sirve al perro tanto para asegurarse de que no hay peligro a su alrededor como para estar cómodo en el sitio en el que se va a echar además de marcarlo de cara a otros integrantes de la manada.

Rasca el suelo después de defecar: no todos los perros lo hacen pero los que sí rascan después de hacer sus necesidades, lo que buscan es enterrar sus heces y ya de paso extender su olor ya que poseen glándulas odoríferas en las patas. De esta manera queda claro quién ha pasado por ese sitio.

Comentarios