Argentina presentó la misma formación titular que en los tres encuentros por el grupo, pero el comienzo fue totalmente distinto. No sólo porque no les convirtieron en los primeros minutos, sino porque fue posible ver otra actitud en el equipo.

Enseguida, las Leonas consiguieron tener la posesión de la pelota y generar situaciones de gol.

La más clara fue la de Delfina Merino en el minuto cuatro: recibió y tiró al arco de pegada, la bocha se terminó yendo por arriba del travesaño. Sobre el final del primer cuarto las neozelandesas empezaron a generarle peligro a la defensa celeste y blanca que en algunas ocasiones dejó marcas liberadas.

En el segundo cuarto la presión del rival y las pocas opciones para salir del fondo de Argentina complicó aún más la posibilidad de generar buenos ataques y el partido entró en una meseta.

A Florencia Habif se la volvió a ver defendiendo con precisión y salvando en varias oportunidades a su equipo. Corradini comenzó a exigirle más presión. El primer córner corto llegó de la mano de Merino a los nueve minutos del segundo cuarto. Noel Barrionuevo arrastró al desvío y la sacó una defensora. A los segundos, otro corto que finalizó en penal: la arquera tiró su guante para evitar el tiro del rebote que le quedó a Agustina Habif y tras la revisión del video ref, cobraron penal. Noel Barrionuevo que estaba afuera, ingresó para lanzar, convirtió y volvió a salir. Argentina por primera vez en el torneo comenzó ganando 1 a 0.

Para la tercera parte, Argentina retomó la actitud de los primeros minutos, y ya con un doble cinco, el equipo buscó penetrar más el área. Pero en el afán por ir para delante, dejó espacio y permitió el primer córner de Nueva Zelanda a falta de cinco minutos. Hubo una mala recepción y fue salida para las Leonas.

No pasó mucho más de un minuto de la última parte, y consiguieron corto para Argentina tras un corte intencional a Cavallero afuera del área. Fueron tres jugadas fijas seguidas, pero no lograron convertirlo en tanto. A los tres y medio, apareció el sexto córner que finalmente transformaron en alegría y algo de tranquilidad: la mejor jugadora del mundo, Delfina Merino, puso el 2 a 0 después de un centro de la servidora, Agustina Habif ,que leyó bien a la arquera y no lanzó, la pasó. A falta de siete minutos, Nueva Zelanda sacó a la arquera y jugó con 11 jugadoras de campo. Pero no le resultó, la presión de las Leonas fue fuerte y no lograron pasar con la bocha controlada la mitad de cancha. Terminó y todas festejaron, por fin sienten que se vio algo de lo que entrenaron tanto.

Nelly, la psicóloga se cansó de repetirlo: “Ahora tienen que sacar la Leona de adentro”. Y apareció. Las chicas, que venían de no poder demostrar una identidad en el juego con continuidad, salieron a buscar el partido. Evidentemente había algo en lo mental que no permitía dejarlas jugar con naturalidad. La presión ante la posible eliminación sirvió de estímulo para corregir errores (aunque quedan cuestiones defensivas que mejorar).

Ahora, el próximo cruce será el miércoles ante Australia. Otro momento clave para sacar la actitud a relucir y volver a ver al equipo.

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