A lo largo de estas semanas, Nahir Galarza, la joven que asesinó de dos tiros a Fernando Pastorizzo, cambió su estrategia de defensa varias veces con el objetivo de atenuar una posible condena. En poco tiempo pasó de admitir el crimen a decir que fue víctima de violencia de género y que eso la llevó a asesinar a su ex novio. Finalmente, en la última declaración ante la justicia -conocida esta semana-, la imputada tomó nuevamente otro camino y aseguró que todo fue un “accidente”.

Con su nueva coartada, Galarza sostuvo que el arma se le disparó durante un supuesto choque en la moto en la que viajaba junto a Fernando. “Cuando llegamos a la calle de la casa de mi abuela, iba tan rápido que cuando dobló perdió el control de la moto y en ese momento me agarro de él. Él agarra la moto con las dos manos. Casi nos caímos, y cuando me agarro de él le saqué la pistola. Ni siquiera miré cómo la agarré, y en ese momento que frena de golpe yo sentí la primera explosión y ahí nos caímos de costado. (…) Me alcanzo a parar y como no entendía nada empecé a temblar. Me quedo como sorda, boba, y fue todo rápido. Me agacho para mirarlo y ahí es donde sale la segunda explosión que me sorprendió. Me quedé de nuevo sorda y ahí reaccioné y tiré el arma al piso”, declaró la imputada.

Los chats

Sin embargo, esta nueva coartada parece derrumbarse luego de la aparición de dos mensajes de WhatsApp que Nahir le envió a la víctima la madrugada del crimen. Los chats -publicados por el diario El Día– son de las 5:52 del 29 de diciembre; es decir 37 minutos después de que Pastorizzo fue asesinado y yacía muerto en la calle General Paz al 400 de Gualeguachú. “La podés cortar?”, dice el primer mensaje. Unos 30 segundos de después mandó otro: “Ya te dije que no me vi con nadie”.

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