Otro capítulo sin final se escribió ayer en el conflicto laboral por la crisis que atraviesa la cadena de supermercados de Emilio Luque. En el marco de la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo de la provincia, los trabajadores, el propietario de la empresa y la dirigencia del Sindicato de Empleados y Obreros del Comercio (Seoc) no se pusieron de acuerdo en cuanto a una propuesta de pago de los sueldos adeudados, y en consecuencia continuarán con las medidas de fuerza. Hoy, a las 14, volverán a reunirse a la espera de que la firma no solo mejore la oferta más allá del 80% y que achique además el tiempo de las cancelaciones a unas 72 horas.

En la repartición provincial, Luque propuso a los trabajadores el pago del 50% del sueldo de junio hasta el 10 de agosto, y el resto hasta el 20 de este mes. Para ello, solicitó que lo dejen sacar la mercadería que hay en los locales comerciales y en los depósitos de Los Vázquez, para venderla a otros mayoristas a precio de costo para recaudar unos $ 30 millones, explicó el empresario. Incluso, aceptó que quienes no tienen para costearse el viaje hacia los lugares de trabajo no concurran, pero que abran los locales y aseguren la presencia de un grupo de trabajadores para los traslados.

En este primer encuentro de negociación de ayer, pasaron a un cuarto intermedio para que los delegados de los empleados pudieran explicarles a sus compañeros la situación, y fijar posiciones respecto de la oferta. Cerca del mediodía volvieron a reunirse por espacio de una hora, ocasión en que los asalariados rechazaron la proposición y reclamaron la cancelación de la deuda salarial lo antes posible.

En esta oportunidad, Roque Brito, secretario general de la Seoc, fue terminante: “hasta que no se pague el 100% de junio no podemos seguir conversando; queremos que al menos en dos días cancelen todo lo adeudado”. “No podemos aceptar el pago en dos partes y con más de 50 días de atraso. Los empleados no aguantan más. Además de los atrasos en sus créditos, a muchos les suspendieron la obra social, no tienen para mandar a sus hijos a la escuela, no tienen para comer…, y por sobre todo, no tienen garantías de que vayan a cumplir con los plazos y sean promesas vacías como ocurrió con la anunciada hace ocho meses cuando aseguraban la venta de la cadena del supermercado”.

Respecto de la actitud de mantener cerradas las sucursales, Brito remarcó que la medida de fuerza sigue firme y que esta no altera para nada las negociaciones que pudiera tener la empresa con los posibles compradores del activo comercial.

“Por más que Luque quiera abrir los locales, no tiene mercadería para vender. Creo que es mejor que los mantenga cerrados. Acá el perjudicado es el empleado, porque tiene que gastar lo que no tiene para ir al trabajo, porque no le pagan el sueldo”, afirmó.

Desazón e incertidumbre

Los empleados piden un adelanto de $10.000

Todos salieron de la reunión cabizbajos. Nadie quería hablar. Solo JA (se identificó solamente por sus iniciales él) contó pormenores del encuentro con Luque. “Le pedimos que mejore la oferta, pero sobre todo que nos adelante $ 10.000 a cada empleado. Nos dijo que no tenía un peso y volvió a insistir con la venta de la mercadería que queda en los súper”. ¿Les ofertó llevar mercaderías a cuenta?, se le preguntó. “Ahí quedan solo papel higiénico, fideos y otras chucherías, y eso no le voy a dar de comer a mi hijo”, dijo con voz entrecortada, ante la desazón por no saber qué pasará con su futuro laboral.

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