Ante este drama, el Presidente buscaría en la política las soluciones que los “técnicos” de la economía no le brindan. Por eso analiza varias medidas. Hay mucho rumor de reducción de ministerios. Nada confirmado oficialmente aún, pero hay muchos funcionarios que ya tienen las barbas en remojo ante la posibilidad de que sus carteras se conviertan prontamente en secretarías, un rango inferior, y con menos presupuesto.

La otra solución política que piensa Macri, y a la que se verá forzado, es entablar un diálogo real con el peronismo, no sólo para las cámaras. Hay que negociar urgente con los gobernadores peronistas la letra chica del acuerdo con el Fondo. Es decir que hay que ponerse de acuerdo con qué partidas para las provincias se verán recortadas.

Porque si bien el título que queda del acuerdo con el FMI es que llegan 50 mil millones de dólares, la otra cara de esta moneda es que el déficit (la diferencia entre lo que entra y lo que se gasta) debe achicarse de una vez por todas. El famoso fin del gradualismo.

La casa está en orden

Si quiere hablar con la oposición -que se prestará al diálogo pero que ya mira a las elecciones del año próximo-, Macri primero debe poner orden puertas adentro. El debate del aborto sacó a relucir viejas peleas internas que son clásicos dentro de Cambiemos: radicalismo versus PRO, y casi todos versus Carrió.

Hay otra interna y es la de los políticos contra los economistas. Macri entiende que llegó la hora, más allá del acuerdo con el Fondo, de darles más juego interno a sus operadores políticos, sobre todo aquellos que tienen llegada al peronismo, ya que se vienen definiciones que implican consensos.

Por empezar, habrá que dialogar con el peronismo en el Senado, donde aterrizó la media sanción del proyecto para legalizar el aborto. También debe pasar por el Congreso la designación en el Banco Central de Luis Caputo, cuyo nuevo puesto no logró calmar al insaciable dólar que sigue comiendo la capacidad de compra del salario. El otro intento por ordenar la casa pasa por dar una imagen de armonía con Carrió, vista por algunos del PRO como una bomba a punto de estallar en cualquier momento.

La gran batalla que pondrá a prueba la capacidad negociadora de Macri será el Presupuesto del año que viene. Las partidas para este año ya están jugadas, pero hacia 2019 se necesitará de un importante acuerdo del gobierno con un peronismo que por un lado preocupa y por otro lado alivia. La preocupación viene dada por el hecho de que desde Cambiemos lo veían muerto al peronismo y ahora piensan que puede ser competitivo en las elecciones. Las chances presidenciales del PJ crecen conforme el dólar sube su valor. Y el alivio es ver el que el peronismo sigue desconcertado y sin capacidad de reacción.

Por Damián Juárez
djuarez@cronica.com.ar

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