Más allá de que la separación de Julián Serrano, en primera instancia, fue un sacudón para su alma, un tsunami de emociones que se cruzaron por su cabeza y que la desacomodaron de su eje, todo volvió a su lugar. Hoy sonríe de nuevo. El desamor sufrido le abrió otros horizontes a Oriana Sabatini (22). Enfocada en el trabajo, no deja de crecer y sumar experiencias. “Estoy muy contenta con mi presente, estoy cumpliendo muchos de los sueños que me propuse en la vida. No me dejo de sorprender con todo lo que me pasa”. En el plano musical, a punto de lanzar su primer disco, los cortes de difusión que suenan en las principales radios ya son un éxito.

La morocha también crece en la actuación. Es parte de Perdida, la película que protagoniza Luisana Lopilato. En la presentación del film, Oriana mostró toda su sensualidad. Con un look renovado, con nuevo corte de pelo, dejando atrás el largo habitual, no pasó desapercibida. Acompañada por su hermana Tiziana, las chicas dejaron a más de uno con la boca abierta. En el plano sentimental, mientras se la relaciona con Agustín Casanova, líder de Márama, la joven, de mente abierta, juega al misterio. Dispuesta a encarar nuevas aventuras, no le cierra la puerta al amor.

«No hay nada más lindo en la vida que sentirse y ser libre. Es un sentimiento que me transmitió mi familia. Sé que suena tonto, pero el amor es universal y te podés enamorar de cualquier persona. Con esto voy a que no sé si soy bisexual o me gustan las mujeres, si soy lesbiana, pero si me enamorara de una mujer no tendría prejuicios y lo contaría, siempre existe la duda. Mis papás me alientan a que salga con una chica».

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