Monzó se ve fuera de Cambiemos e imagina su futuro político

Resulta extraño escuchar de boca de un dirigente político que su voluntad es regresar al llano. Por lo general, los políticos buscan aferrarse a los cargos y perpetuarse en ellos de ser posible. No es el caso de Emilio Monzó.

El presidente de la Cámara de Diputados ratificó ante su círculo más íntimo que el año próximo finalizará su mandato como legislador -y, si sus pares lo eligen presidente del cuerpo- y que no renovará su banca. Que regresará al desierto de la política, a menos que el Gobierno decida premiarlo con alguna embajada.

“¿También vas a abandonar Cambiemos ?”, le preguntaron. Monzó se alzó de hombros. No sabe cuál será su destino político. “Lo único que sé es que yo no tengo espacio en este espacio político”, se lamentó.

Así como resulta extraño que un diputado decida no renovar su banca por voluntad propia (y no por imposición de su jefe político), también resulta raro que un gobierno no haya realizado ningún gesto para intentar retener a uno de sus lugartenientes más valiosos. Es que Monzó, junto a Mario Negri, Nicolás Massot y Silvia Lospennato -la cúpula del bloque de Cambiemos en la Cámara baja-, logró en estos últimos tres años lo imposible: aprobar la mayoría de las leyes que envió el Poder Ejecutivo en franca debilidad numérica. Sin ir más lejos, haber conseguido los votos para la media sanción del presupuesto 2019 , una ley indigerible para la oposición por el severo ajuste fiscal que impone, refleja a las claras lo ciclópeo de la tarea.

“Fue una sesión durísima. Nadie del Gobierno lo llamó al día siguiente para felicitarlo”, se lamentó un integrante de la bancada oficialista.

Lo del presupuesto fue la gota que colmó el vaso, cuentan en el entorno de Monzó. Pero las desavenencias vienen desde mucho antes: de hecho, ya en marzo pasado el presidente de la Cámara de Diputados le había comunicado al presidente Mauricio Macri su decisión de no renovar su banca. Macri aceptó.

“Yo sé que no me quieren. Que mi forma de hacer política no le cierra al núcleo duro del Gobierno. Esto es un hecho; entonces ¿para qué insistir? Esto es como le sucede a un enamorado cuando la persona a la que quiere no le corresponde. Es inútil querer cambiar las cosas”, se le escuchó decir cuando, en su entorno, insistían en su permanencia.

En efecto, desde que Cambiemos asumió el poder, Monzó intentó en vano convencer al Presidente y a su círculo más estrecho -comandado por el jefe de Gabinete, Marcos Peña- de la necesidad de ampliar su base de sustentación política del oficialismo, ya que la mayoría de las gobernaciones y ambas cámaras del Congreso estaban en manos de la oposición. Su propuesta consistía en sumar al Gobierno referentes del peronismo dialoguista, idea que también compartía el radical Ernesto Sanz, también eyectado de la mesa política del Gobierno. Peña rechazó la idea en el acto: desde entonces, Monzó fue marginado de todas las estrategias electorales de Cambiemos.

¿Cuál será ahora su destino político? Algunos lo ven de regreso en el peronismo. “No estoy armando nada por fuera de Cambiemos”, insiste Monzó a sus laderos. “Vuelvo al llano: voy a cambiar responsabilidad por libertad”, expresó.

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