El médico se emociona y hace lagrimear a más de uno. “¡Si esto no es vida, mi Dios, entonces qué es!” exclama con la voz quebrada por la emoción mientras miles de ojos se asoman al silencioso mundo intrauterino, a través de dos pantallas gigantes. En la plaza Independencia, un pequeño corazón de 14 semanas se vuelve protagonista con su latido apurado. A un costado, su mamá, panza arriba, ríe feliz. Esta ecografía en tiempo real se convirtió en el momento más sensible para la multitud que ayer se congregó para manifestarse a favor de la vida, a dos días del debate del proyecto de despenalización del aborto en la Cámara de Diputados.

La marcha “Salvemos las dos vidas” arrancó desde el Monumento al Bicentenario, donde se dieron cita familias completas, grupos de jóvenes y muchos niños. Varios colectivos y autos particulares llegaron en caravana desde los cuatro puntos cardinales de la provincia. Los colores magenta y celeste encendieron la manifestación, que aunque tenía carácter de protesta, no evitó el espíritu festivo de los jóvenes. Cantos en favor de la vida, pañuelos con la leyenda “Salvemos las dos vidas” al cuello, como pulsera o como vinchas, globos blancos y rosados, carteles de “No al aborto” y atractivos muñecos, encabezada por Merceditas (que representa a un bebé de 14 semanas) caracterizaron la marcha, que es la tercera que se realiza en Tucumán. Las banderas argentinas estuvieron presentes en toda la jornada.

El padre Marcelo Barrionuevo, párroco de la Catedral, informó que unas 100.000 personas participaron de la marcha. Más de 10 cuadras se desplazaban rápidamente por avenida Mate de Luna hasta la plaza. Al pasar por la Maternidad, las pacientes internadas se agolparon en las ventanas para expresar su apoyo. Al pasar el puente Lucas Córdoba, unos 200 médicos vestidos con delantal blanco expresaron a través de pancartas su decisión de no participar en abortos. Todos tenían carteles que rezaban “Conmigo no cuenten”.

Las iglesias evangélicas participaron en bloque. Unos 40 pastores de la Federación de Iglesias Evangélicas de Tucumán y del Ministerio de Amigos con Propósitos (MAP) caminaban con una extensa pancarta a favor de la vida. “Es maravilloso que la defensa de la vida nos haya unido a católicos y evangélicos, y también a nuestras iglesias cristianas entre sí”, dice emocionado el pastor de la iglesia Dokime, Daniel Soraire.

La gruesa columna llega a la plaza con distintos cánticos. Cuando parecía que ya no entraba un alfiler más frente al escenario, ubicado en Laprida y 24 de Septiembre, en pantalla gigante se ven las imágenes que emite el dron. Muestran que todavía faltan seis cuadras de personas. El acto arranca antes de que lleguen todos evitar la espera de los primeros, y aún así termina una hora después de lo previsto. Un grupo chicos con Síndrome de Down suben al escenario y regalan el momento más emotivo de toda la marcha. Una canción que habla de alegría de vivir. Llevan un cartel que dice: “¡No permitas que nos aborten!”

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