“Lo más grave de todo es que nunca pasa nada. Me pasó todo esto porque denuncié algo malo, algo que no quería hacer. Ya estoy pagando por lo que hice; no puede ser que nos abandonen así”, expresó el preso que denunció haber sido hasta abusado por haberse negado a comercializar drogas que -dijo- le entregaban a los guardiacárceles.

“Denuncié lo que estaba pasando y nadie me escuchó. Hablé hasta con los de Derechos Humanos y tampoco hicieron nada. Nos abandonaron y así terminamos”, dijo el testigo que, por cuestiones de seguridad, fue trasladado a una dependencia policial.

“Todo comenzó cuando me negué a vender drogas para ellos. Cuando se enteraron, me llevaron a Máxima Seguridad. Estando allí, los guardias me golpearon. Corrí y subí al techo y de ahí me empujaron al vacío. Terminé en silla de ruedas por ese golpe”, explicó a través de un audio que envió a la redacción de LA GACETA.

“Como no podía desplazarme, me tiraron en una pieza. Ahí me tenían aislado. Algunos compañeros me ayudaron, pero estaba abandonado. Se aprovecharon de eso y enviaron a otro interno, que le dicen ‘Bicicleta’ a que me violara. Lo hizo porque yo prácticamente estaba inmóvil”, explicó.

El recluso añadió que fue visitado por el juez de Ejecución de Sentencia, Roberto Guyot ,y por su secretaria, María Nazaret Rodríguez Ponce de León. “A ellos les conté todo, todo lo que me había pasado, pero no hicieron nada. Les dije que no hablaría más hasta que no me pusieran una protección especial, pero nada de eso hicieron. Me quisieron llevar a otro penal, pero me negué porque sabía que todo quedaría en la nada”, explicó.

“Hablé hasta con la gente de Derechos Humanos, pero tampoco hicieron nada”, repitió una y otra vez. En realidad, su caso sí fue diligenciado por la Oficina de Derechos Humanos de la Corte Suprema de Justicia. Al tratarse de una oficina de gestión, sus responsables informaron del caso al defensor oficial que estaba atendiendo al recluso para que atendiera su planteo. No se sabe si el profesional mantuvo una reunión con él y si realizó algún trámite.

Es casi un hecho que la denuncia que realizó el reo no siguió ningún trámite, puesto que desde el Ministerio Público Fiscal se confirmó que en la fiscalía especializada en Delitos Sexuales no se había iniciado ninguna causa sobre ese presunto ataque.

“No me voy a quedar callado. En el penal están pasando muchas cosas malas. No nos pueden tratar así. Voy a hablar y seguir diciendo que todo lo que me pasó fue por no haber querido vender drogas para ellos (los guardiacárceles)”, insistió el reo.

Gustavo Morales, defensor del imputado, confirmó que ayer presentó un pedido formal ante el fiscal federal Pablo Camuña para que lo cite a declarar. “El delito que sufrió está muy vinculado al tráfico de estupefacientes en el penal”, explicó.

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