No hay elementos para imputar al conductor que arrolló a supuestos ladrones

Cumplió con su palabra y se presentó en la fiscalía que conduce Adriana Giannoni. Allí recibió la noticia de que no declararía como imputado, puesto que no tenían elementos para acusarlo de algún delito. Pese a esa novedad, el conductor del Toyota Corolla negro contó su versión de los hechos y entregó el vehículo que conducía para que sea peritado.

Según la primera versión del caso, el sábado a las 21.50, Luis Emanuel Rojas y Franco David Pistán, que circulaban en una motocicleta Honda CG 150, cayeron al suelo después de haber sido embestidos por el conductor del Toyota que luego se dio a la fuga. Rojas, que estaba esperando ser enjuiciado por un doble homicidio, murió el domingo. Por el testimonio de los vecinos de la zona y por el arma que encontraron en el lugar donde se produjo el accidente, se podría haber tratado de un caso de justicia por mano propia.

Ayer, el sospechoso, de 30 años, comerciante y estudiante universitario, se presentó ante la fiscala Giannoni. Pese a que no declaró, sí pidió contar lo que había sucedido.

Según confiaron fuentes judiciales y de su defensora, Silvia Furque, señaló que él se trasladaba junto con su esposa embarazada de seis meses y sus dos hijos y, cuando estaba detenido en la esquina de avenida Mate de Luna y Viamonte, dos jóvenes que iban en motocicleta se pusieron al lado. Después de amenazarlo con armas de fuego, él declaró haberles entregado el celular, pero como le exigían más cosas, decidió acelerar y escapar del lugar.

Siempre según los dichos del comerciante, huyó por calle Ernesto Padilla hacia el sur. También aportó un dato desconocido en el caso: aseveró que Pistán y Rojas estaban acompañados por otra pareja de jóvenes y que fueron los cuatro los que lo persiguieron, y no sólo dos, como se sospechaba.

El conductor habría reconocido que “los tocó” con el auto cuando volvieron a ponerse a su lado para encañonarlos. Ese dato confirmaría el testimonio de una mujer que habría contado que observó al automovilista dar volantazos para derribar a los ocupantes de la moto. A partir de allí, todo es confusión.

Furque indicó que en la zona donde se produjo el accidente había policías. “El estaba parado y cuando se arrimaron los uniformados les avisó quiénes eran los cómplices de los accidentados. Como no hacían nada para detenerlos, temió por la vida de su familia y huyó del lugar. Lo hizo ante la pasividad de los agentes”, sostuvo la defensora.

Irregularidades

Los dichos del sospechoso no pudieron ser confirmados o descartados como consecuencia de la falta de actuaciones policiales. La causa, en un primer momento, quedó en manos del fiscal Claudio Bonari quien, al no recibir la información necesaria, la caratuló como lesiones culposas.

Por ese motivo, Pistán, que habría actuado como cómplice de Rojas, no fue aprehendido por el supuesto robo ni por circular armado, ya que uno de los dos portaba el revólver calibre 22 que fue hallado en el lugar.

“Mi defendido fue muy claro en su declaración: los dos sospechosos portaban armas y los dos le apuntaron. Uno tenía el 22 y el otro una pistola nueve milímetros que nunca fue hallada. Lo mismo ocurrió con el celular que le quitaron al joven que represento. Entiendo que los policías tienen la obligación de brindar ayuda a los accidentados, pero no pueden dejar de requisar y preservar la escena donde se desencadenó el hecho”, argumentó Furque.

Visita extraña

Hubo otra situación llamativa que tampoco fue registrada.

Según denunciaron ayer en la fiscalía, al poco tiempo de haberse producido el hecho, un grupo de policías se presentó en la casa del conductor para preguntar sobre su paradero, pero esa visita no fue documentada.

“Ese fue un hecho extraño, porque después de eso no lo buscaron más. En las actuaciones que figuran en el expediente tampoco aparece que mi defendido había sido víctima de un robo. Si bien es cierto que él no hizo la denuncia, él les avisó a los policías que estaban en el lugar del hecho”, destacó Furque.

Demoras

Al fiscal Bonari le comunicaron recientemente, de manera oficial, que Rojas había fallecido. Cuando la causa llegó a sus manos, la remitió a Giannoni, que tiene a su cargo investigar todos los homicidios.

Al presentarse el acusado, tal como indican las normas procesales, no pudo imputarle ningún delito, ya que no contaba con la cronología de los hechos ni pruebas para fundamentar una acusación.

“Con buen criterio la fiscala interviniente decidió esperar para remitir, si existen, todas las actuaciones de la Policía y los informes claves. Por ejemplo, los de cómo se podría haber producido el accidente. No cuenta ni siquiera con la autopsia para determinar cuáles son las causas por las que murió Rojas. Las pericias del auto terminarán confirmando la versión de mi defendido”, concluyó Furque.

La fiscala, según confiaron fuentes judiciales, esperará esos informes para determinar cuál será la imputación que le correspondería al comerciante.

El conductor enfrenta la posibilidad de recibir una imputación por homicidio doloso; aunque también podría ser absuelto en nombre de que actuó en defensa propia; o bien podría ser acusado de exceso en la legítima defensa o de homicidio simple.

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