La última semana, el Gobierno atravesó una de las peores crisis desde que asumió en diciembre de 2015. El dólar se disparó por encima de los 28 pesos, lo que desembocó en un volantazo del Ejecutivo. Mauricio Macri removió a los ministros Juan José Aranguren, en Energía, y Francisco Cabrera, en Producción, y aceptó la renuncia del titular del Banco Central, Federico Sturzenegger.

En este sentido, en una entrevista con el programa Periodismo para todos, el Presidente hizo una autocrítica en la que sostuvo que la entidad monetaria había “perdido autoridad” y “confianza”.

Macri explicó que las razones de las modificaciones que introdujo en su Gabinete fueron externas e internas. Dentro de los motivos internacionales, ubicó el cambio de escenario de los Estados Unidos, con el dólar apreciado, el aumento de tasas de interés y el incremento del petróleo.

“El mundo está volátil. Nosotros seguimos siendo importadores de energía, más allá de la revolución que hemos hecho en estos dos años y medio que hizo que estemos a meses de exportar petróleo y a dos años de exportarle gas a toda la región. Pese a eso, hoy seguimos dependiendo de afuera”, argumentó en una entrevista con Jorge Lanata en la Quinta de Olivos.

A su vez, sobre los factores provocados puertas adentro, el jefe de Estado hizo una autocrítica de lo que ocurrió en los últimos días, con la devaluación de por medio. “En lo interno, asumimos nuestras culpas. El Banco Central fue perdiendo autoridad y la confianza de esos mercados. (Los mercados) nos dicen que vamos a tener que arreglarnos con menos dólares y, por eso, tus pesos valen menos. Entonces te hacen devaluar. Desde el primer día lo quise evitar porque hace mucho daño”, opinó sobre el recorrido que lo llevó a tomar la decisión de remover a la cúpula del Central.

“¿Cree que fue un error haber puesto metas de inflación en 2016?”, preguntó Lanata. “Sí. Fue un exceso. Fue una convicción del ministro de Hacienda (Alfonso Prat Gay). Nadie lo pedía. Nosotros necesitábamos un camino descendente de la inflación, pero nadie toma conciencia de lo que es reconstruir el cuadro tarifario de todos los servicios públicos y el peso que tiene en la inflación. Esas tarifas nos dejaban sin energía y nos estaban llevando a Venezuela, a un apagón, sin agua. Cada vez más rápido”, sentenció.

Luego dijo que el plan para bajar la inflación “fracasó” porque los aumentos de tarifas impactaron más, el combustible aumentó en dólares y algunos fenómenos externos “nos pegaron en el medio”. El Presidente insistió en que “no se puede convivir” con la inflación, y apuntó que es “el único objetivo” a combatir.

Mientras tanto, sobre los cambios en el Gabinete que se anunciaron el sábado, Macri destacó que está agradecido tanto con Aranguren como con Cabrera, pero que “estaban desgastados”. “(Los reemplazos) son para mejorar. Hay momentos en los que se cumple un ciclo y las personas se desgastan más allá del trabajo maravilloso que hicieron”, comentó.

También dijo que a Aranguren “le tocó lo peor”, como fue recomponer todo el sistema tarifario. “Falta retocar un tercio; lo antes posible, mejor. Estamos buscando un equilibrio entre lo que le duele a la gente y la necesidad en que cada uno asuma su tema. La energía cuesta y la tenemos que importar. Cada pico de frío se le va a cortar a fábricas. No tenemos energía porque hay muchos que en invierno están en su casa y consumen de más”, lanzó.

Macri dejó una definición importante, referida al gradualismo, la estrategia sobre lo que se viene hablando desde el comienzo de su gestión. “El gradualismo es el camino para cuidar a los más vulnerables. Ahora vamos por menos gradualismo porque deterioramos la confianza del mundo”, definió, apuntando a un cambio de rumbo a partir del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El mandatario reconoció que por culpa de esta “interrupción financiera”, en referencia a los vaivenes económicos de los últimos dos meses, el crecimiento no va a ser el que se esperaba y va a bajar. Además enfatizó que “bajar el déficit fiscal” es “ampliar la economía” y “fortalecer el crecimiento del empleo”.

Más allá de la situación compleja, Macri se mostró optimista y les dejó un mensaje a quienes lo votaron. “Creo en lo que estamos haciendo porque creo en los argentinos. Hay una deuda de la dirigencia, de dejar egos de lado, intereses personales. Estos golpes nos hacen dudar, pero no vamos a cambiar. El año que viene ustedes decidirán. Les pido que por más que les duela, que esa angustia no los hagan cambiar. No estoy acá por la plata ni por el poder. Estoy acá de corazón par dará pero necesito que cada uno haga su parte”, concluyó.

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