Paul Manafort, el ex jefe de campaña del presidente estadounidense, Donald Trump, fue condenado a tres años y 11 meses de prisión por fraude fiscal y bancario, resultado derivado de la investigación de la interferencia rusa en las elecciones de 2016.

Manafort enfrentaba hasta 24 años de cárcel por los ocho delitos de fraude por los que fue condenado, pero el juez del caso, T.S. Ellis afirmó que esa pena hubiera sido “excesiva”.

La condena contra Manafort, de 69 años, no se relaciona con sus actividades como jefe de campaña de Trump, sino que es una derivación de la causa en la que el fiscal especial Robert Mueller investiga si Rusia ayudó al republicano a llegar a la Casa Blanca. Trump reaccionó ayer reiterando que la investigación de Mueller es una “caza de brujas” y algo “muy malo para el país”. “Tanto el juez como el abogado del caso declararon en voz alta y para que el mundo escuchara que no hubo colusión con Rusia”, escribió en Twitter el mandatario.

El juez Ellis no dijo que no hubo confabulación entre el equipo de campaña de Trump y el gobierno ruso, sino que aclaró que Manafort “no está ante el juzgado por conspirar con el gobierno ruso”.

El magistrado sostuvo que Manafort es un hombre que “ha vivido una vida irreprensible” excepto por “el robo de dinero a todos los que pagan impuestos”. El lobbista, que llegó al juzgado en una silla de ruedas y muy desmejorado, pidió clemencia. “Mi vida, profesional y personalmente, está en la ruina. Le pido que sea compasivo”, rogó el consultor político. Manafort se declaró culpable en septiembre y accedió a colaborar con Mueller en la investigación, confiado de que eso aliviaría na. Sin embargo, su aporte no fue valorado favorablemente por los fiscales, que tres meses más tarde rompieron el acuerdo argumentando que había mentido.

“Decir que me siento humillado y avergonzado sería quedarse muy corto”, aseguró antes de escuchar la sentencia.

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