Actualmente es indiscutible que hacer ejercicio físico resulta beneficioso para el cuerpo y para mantenerse saludable. Si bien no es el único factor relevante, llevar una vida activa desde el punto de vista físico tiene un impacto positivo en el organismo.

Es posible afirmar, entonces, que practicar ejercicio en general o algún deporte en particular puede contribuir a la prevención de algunas enfermedades. ¿Cuáles son esas patologías y cómo impactaría la actividad física?

Hipertensión arterial

Se trata de un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión alta, que a su vez persiste en el tiempo, lo cual puede provocarles severos daños. La tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias al ser bombeada por el corazón; cuanto más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.

La mayoría de las personas con hipertensión no muestra ningún síntoma; por ello se le conoce como el «asesino silencioso». Es común, en algunos casos, que la hipertensión cause síntomas como dolor de cabeza, dificultad respiratoria, dolor torácico, palpitaciones del corazón y hemorragias nasales, pero no siempre.
Las personas que practican deportes aeróbicos -running, natación, andar en bicicleta, entre otros diversos deportes- tienen menores probabilidades de desarrollar esta patología. A su vez, combinar una vida activa con una dieta saludable y balanceada tendrá un impacto positivo en el organismo.

Enfermedades cardiacas

El entrenamiento aeróbico, además de prevenir la hipertensión arterial, también puede contribuir a evitar el desarrollo de patología cardíaca -como el infarto de miocardio, arritmias, entre otros trastornos que pueden resultar graves si carecen de control periódico-. Además, es importante destacar que quienes ya padecen este tipo de enfermedades también pueden mejorar su estado general a través de la práctica de algún deporte.

El sobrepeso y la obesidad se han transformado en un problema de salud pública en todo el mundo. El estilo de vida sedentario y la mala alimentación de gran parte de la población de las sociedades industrializadas son algunos de los factores causantes, que a su vez van en crecimiento y provocan un aumento de este tipo de enfermedades.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo hay 1.900 millones personas adultas que tienen sobrepeso, de las cuales, más de 600 millones sufren obesidad. El entrenamiento físico, en este sentido, se posiciona como uno de los puntos clave para reducir la prevalencia de ambas patologías.
Es necesario destacar que para que tenga un impacto realmente positivo es necesario combinarlo con una buena alimentación, no solo para la obesidad y sobrepeso, sino para llevar un día a día saludable.

Diabetes tipo 2

La diabetes es una enfermedad con una alta prevalencia a nivel mundial; se caracteriza por una serie de alteraciones metabólicas que aumentan el nivel de glucosa en sangre y producen un trastorno llamado hiperglucemia. En general, es un tipo de diabetes que se relaciona con la obesidad, a pesar de que hay otras causas que pueden desencadenarla. Por eso, el ejercicio físico puede ser uno de los factores esenciales para su prevención.

Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad de los huesos que produce una disminución de la densidad de masa ósea, lo cual provoca un debilitamiento de los mismos. Practicar ejercicio físico durante toda la vida es una de las claves para prevenir el desarrollo de esta enfermedad en la edad adulta y, sobre todo en las mujeres, después de menopausia.
Por su parte, el entrenamiento de fuerza en particular contribuye a mejorar la densidad ósea y previene el deterioro de los huesos.

Estrés

El estrés es otra de las enfermedades que ha crecido exponencialmente y que muchas veces tiene su origen en el estilo de vida de las personas. De acuerdo a los especialistas, el ejercicio físico puede ser efectivo no solo para prevenirlo sino también para reducirlo, dado que disminuye los niveles de cortisol, una de las hormonas relacionadas al desarrollo de estrés.

Colesterol alto

La hipercolesterolemia -colesterol alto en sangre- está asociada a múltiples enfermedades. Tanto el el ejercicio cardiovascular como el entrenamiento de fuerza tienen un impacto positivo en la reducción de esta enfermedad. A su vez, es clave llevar una dieta saludable para disminuir los niveles de colesterol “malo” -LDL (lipoproteína de baja densidad)- presentes en el cuerpo.
Sin embargo, en cuanto a esta patología en particular, es importante considerar que en algunos casos el valor de este tipo de colesterol no disminuye con el la alimentación y el ejercicio. En este tipo de pacientes la consulta con un especialista es fundamental, dado que el profesional médico podrá indicar el tratamiento específico para estabilizar la salud de la persona.

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