Ver un bidé y no saber para qué sirve, porque en tu casa no hay baño. Mayra Arena de 26 años arranca con esa admisión su charla TEDx Talk. En esta conferencia, titulada “¿Qué tienen los pobres en la cabeza?”, Arena explica desde su experiencia por qué es difícil salir del círculo de la precariedad económica. La sesión ya supera el millón de visualizaciones en apenas dos semanas desde su estreno en YouTube.

“¿Por qué los pobres no salimos de la pobreza? ¿Por qué repetimos las historias? ¿Nos gusta vivir así?”, son las preguntas que Arena intenta responder desde su experiencia en la pobreza. Arena se describe a sí misma como poseedora de “todos los estigmas de la pobreza”: hija de madre adolescente y huérfana de padre, abandonó la escuela a los 13 años y fue madre a los 14.

Arena de 25 años, nacida en Villa Caracol, Argentina trabaja actualmente de depiladora y estudia Ciencias Políticas por las noches. Su objetivo es “poder explicar mejor a los marginales, a los pobres y a los que no entienden por qué los pobres siguen siendo pobres”.

La reflexión de 13 minutos de la argentina explica los prejuicios que existen alrededor de la pobreza. Para la estudiante de Políticas existe una diferencia que se debe comprender sobre la carencia económica: la distinción entre pobreza esporádica y la estructural. Arena aclara que la primera la han sufrido casi todos los argentinos, pero que en su experiencia es la estructural la que se convierte en un círculo del que es difícil salir.

La TEDx Talk son conferencias organizadas localmente y de forma independiente a las TED Talk. Mayra Arena fue invitada cuando cobró notoriedad al escribir un post viral en Facebook llamado El beneficio de los pobres. En el escrito cuenta sus experiencias en la precariedad para matizar la diferencia entre pobreza y pobreza extrema. El post publicado el 10 de marzo en su Facebook personal ya ha sido compartido por más de 50.000 usuarios.

Como conclusión de su TEDx Talk, Mayra Arena subraya que le sorprende la normalización de la miseria, pero sobre todo, lo que ella percibe como una actitud aporofóbica constante en la sociedad. “Es una injusticia que a los pobres se nos condene por no ser educados, pero nadie se pregunta alguna vez si recibimos educación. Se nos condena por no ser respetuosos, pero nadie se pregunta si alguna vez recibimos respeto”, dice Arena. “Pero cuando se crucen con un pobre, porque no somos invisibles como muchos dicen, antes de enojarse y preguntarse qué tenemos en el cabeza. Me gustaría que piensen: ¿se hubieran enojado con una nena que hizo pis en el bidé porque nunca ha visto un baño?”, concluye.

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