BUENOS AIRES.- Un teniente primero de la policía bonaerense fue hoy desplazado de sus funciones y ya son 13 los policías apartados de la fuerza por orden del Ministerio de Seguridad bonaerense, en la investigación que realiza Asuntos Internos de esa fuerza por la muerte de cuatro jóvenes durante una persecución en San Miguel del Monte, ocurrida el lunes último, informaron fuentes de la cartera, destaca la agencia Télam.

El ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo, llevó adelante el desplazamiento del teniente primero Hector Enrique Ángel a través de la Auditoría General de Asuntos Internos. Lo que se intenta determinar es si los efectivos dispararon contra el auto antes de que este se accidentara.

El lunes por la madrugada, el Fiat 147 en el que viajaban Aníbal Suárez, de 22 años; Gonzalo Domínguez, de 14; Danilo Sansone y Camila López, de 13; y una chica también de 13 llamada Rocío Guagliarello, se estrelló contra un camión con acoplado estacionado sobre la ruta 3 mientras eran perseguidos por un patrullero.

El auto se partió en dos y sus pedazos quedaron desparramados a lo largo de unos 80 metros. Solo sobrevivió Rocío, que ahora permanece en grave estado en un hospital de la localidad de Florencio Varela.

Siete policías fueron detenidos por el hecho, después de que la justicia confirmara que una de las víctimas tenía un balazo en su cuerpo. Julio Conte Grand confirmó que uno de los chicos presentaba «un orificio de bala en un glúteo». Las pericias determinaron que ese orificio se corresponde a un arma de nueve milímetros, compatible con el arma que utiliza la Policía Bonaerense.

Presunta coima

La investigación incorporó un dato clave: los familiares de Aníbal Suárez, conductor del auto que se accidentó, denunciaron que unas semanas atrás la Policía le había pedido al joven una coima porque no tenía los papeles del vehículo. Los efectivos le dijeron entonces que tendrían que hacerle una multa por $ 35.000 pero que, si les entregaba $ 5.000, lo dejarían irse con su auto solo con una advertencia.

Ahora los investigadores creen que los efectivos pudieron haber intentado «extorsionar» nuevamente al joven y todo terminó de la peor manera.

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