Las elecciones primarias de Santa Fe, el primer test de peso de las provinciales celebradas hasta ahora por el caudal de votantes, determina la grilla final de candidatos que competirán en las generales del 16 de junio. Con casi el 80% de los votos escrutados, Antonio Bonfatti, del oficialista Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS), se consolidaba como el candidato más votado. En el PJ (frente que lideraba en las urnas y el único que tuvo internas) Omar Perotti vencía a María Eugenia Bielsa y Cambiemos, liderado por José Corral, se ubica en la tercera posición.

Según los cómputos publicados por el Tribunal Electoral provincial, durante la madrugada, el socialista Bonfatti lograba 404.199 votos, mientras Perotti, obtenía unos 361.994 frente a los 178.234 de Bielsa. En tanto Corral, tercero, suma 247.307 votos.

En la provincia que gobierna el socialista Miguel Lifschitz habían manifestado en la previa que la tendencia de resultados estarán recién en esta madrugada. Esto se debe a que primero se computan las mesas de los distritos más chicos y luego las de las ciudades más grandes, como Rosario y la capital provincial, con variaciones marcadas en las preferencias de sus votantes. En las PASO de las legislativas nacionales de 2017, el PJ (en ese momento encabezado por Agustín Rossi) terminó dando vuelta la contienda después de la medianoche, si bien en la general fue Cambiemos el espacio que se llevó la victoria.

Por eso, para llamar a la prudencia, cada frente difundió entrada la noche los resultados de sus mesas testigo. Una forma de ir tanteando el mapa final.

Durante el escrutinio, además, la jornada tuvo una traba extra electoral, con la amenaza de bomba en el bunker de Cambiemos, ubicado en el hotel Río Grande la capital santafesina, ciudad gobernada por Corral. La amenaza fue hallada en una boleta de las que se utilizaron en los comicios. Referentes de Cambiemos cuestionaron la ausencia del ministro de Seguridad de la provincia, Maximiliano Pullaro.

Esa área fue el blanco elegido por la oposición durante la campaña, principalmente por el accionar en los últimos años de la banda narco Los Monos en la ciudad de Rosario, que también definía anoche la sucesión en la intendencia, en una ciudad donde hizo su fortaleza del FPCyS, que ayer tenía una interna clave.

Final abierto

Pese a la ventaja que lleva el peronismo, el FPCyS se ilusionaba con mantener el poder de la provincia en las generales.

La principal incógnita que circulaba -en especial en el peronismo santafesino- se refería a las más que probables dificultades que tendrá el senador nacional Perotti para retener en el Frente Juntos (que aglutina al PJ y aliados) los votos que en estas primarias obtuvo su rival de internas, María Eugenia Bielsa.

El arco político de la provincia coincide en que la exvicegobernadora concentra un electorado de perfil progresista, no ecolumnado en el PJ Ortodoxo. Pero que tampoco es afín al kirchnerismo. Vale recordad que Unidad Ciudadana se abroqueló en alianza con la candidatura a gobernador de Perotti; si bien el senador esquiva (y esquivó) mostrarse con la expresidenta Cristina de Kirchner.

Por eso, están latentes las PASO de 2015. En aquella oportunidad el cómico Miguel Del Sel, del PRO, se quedó con el triunfo, pero no pudo retenerlo en las generales, cuando Lifschitz ganó en una contienda cerrada. Justamente, el actual gobernador fue otro de los ases del FPCyS para la elección. Lifschitz ocupó el primer lugar de la lista de diputados provinciales para traccionar también su buena imagen de gestión (si bien la boleta única impresa que se usa en Santa Fe no permite votar listas completas). La jugada tuvo su confirmación en las urnas: Lifschitz, desde ese lugar casi testimonial (se espera que compita por un cargo nacional en octubre) era el candidato más votado en los recuentos parciales, superando incluso a su coequiper Bonfatti.

En esa categoría, la tercera más votada era Amalia Granata, favorecida por el esquema que propone la boleta única impresa, que en cada rubro propone una batalla cara vs cara. Y Granata es conocida. En el PJ, en tanto, la interna de diputados se la llevaba Leandro Busatto, de Unidad Ciudadana, y de la misma lista que Perotti. Gabriel Chumpitaz, de Cambiemos, era el segundo más votado aunque también terminó tercero como frente.

La derrota de Cambiemos, por su parte, se inscribe en la seguidilla de traspiés de la Casa Rosada. Sin embargo, en la alianza macrista creen que el radical Corral puede crecer de cara a las generales de junio. Nuevamente aflora la experiencia de las PASO 2015. En aquella ocasión Perotti, quien también buscó la gobernación, había quedado tercero con un 14% y en las generales terminó arrimando al 29%, lo que lo mantuvo con chances hasta el recuento definitivo.

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