En un contexto de contracción del Producto Bruto Interno (PBI) del 2,5% en 2018 y una inflación de casi un 50% interanual, siete de cada 10 tucumanos reconocieron que, frente a esa situación, en los últimos seis meses tuvieron que reducir el consumo para ajustar su presupuesto a la realidad económica del país. Lo más llamativo es que esa baja del consumo se observó, particularmente en la cantidad y en la calidad de los alimentos que consume un grupo familiar. Así lo indica una encuesta elaborada por la consultora “Sociología y Mercado”.

La reducción de gastos hogareños también se evidenció, con fuerza, en la compra de indumentaria y en los viajes y salidas de esparcimiento de las familias tucumanas (ver infograma).

En la apertura de datos, esta fotografía de los hábitos de consumo de los tucumanos expone, con mayor impacto, a las familias de escasos recursos que destinan más dinero de su presupuesto a la compra de alimentos. Con este cuadro, es muy probable que la próxima medición de pobreza, que será difundida el jueves por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) registre un alza que, según los analistas privados, rondará el 30%.

Roxana Laks, una de las socias de “Sociología y Mercado”, señala que el trabajo corrobora que la mitad de las personas consultadas ha respondido que no le alcanza sus ingresos para llegar a fines de mes, mientras que otro 36% sostiene que le alcanza justo para terminar el mes sin grandes contratiempos financieros. Sólo el 13,5% señala que puede ahorrar.

Laks puntualiza que el informe también confirma que el nivel educativo aún se correlaciona con el nivel socioeconómico de la persona. Así, por ejemplo, la capacidad de ahorro de una persona que certificó estudios de posgrados completos es del 34,5%, mientras que –comparando con el grado de instrucción más bajo- aquel que declaró que posee estudios primarios completos e incompletos no puede atesorar fondos por más del 5,5% de los que reúne cada mes. Desde el punto de vista sociológico, la especialista señala que, pese al momento que vive el país, no se está observando una tendencia como en la década de 1990, en la que los profesionales dejaban de lado su experiencia para emprender pequeños negocios, incluso ajenos a sus especialidades.

Expectativas

Según Sociología y Mercado, los tucumanos están inmersos en una particular situación de malestar en relación a su actual situación económica, pero hay una cierta dosis de expectativas de mejoras.

El 54% de la población encuestada señala que actualmente está en una peor situación económica que en el periodo constitucional anterior. El 14,6% advierte que mejoró y el 31% dice estar igual. Respecto al futuro, las proporciones entre las tres opciones si bien se acercan entre sí, prima el pesimismo, puesto que el 38% se proyecta en una situación peor que la actual, el 33% marca un horizonte de mejoras y el 28% se imagina en igual situación, indica el reporte privado.

Del 54% que manifestó estar peor, en un 49% sostienen que el país estará dentro de un año aun peor o igual.

Del 14,6% que ha respondido que está mejor, lógicamente tienen una expectativa de mayor optimismo, puesto que piensan que estarían mejor dentro de un año, un 70%; un 15% igual y otro 15%, peor.

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