El dólar volvió a subir ayer 27 centavos y cerró en un pico de 18,61 pesos. Se trata de la octava jornada hábil de aumento. Los inversores dolarizan carteras, los turistas compran divisas para viajar al exterior y los importadores adelantan compras. El dólar paralelo trepó a 18,90 pesos, con un salto de 43 centavos. En el mercado hablan de una mini corrida de verano. El Banco Central por ahora no intervino en la plaza cambiaria pero en la licitación de pases de ayer decidió mantener la tasa de referencia de política monetaria en 28,75 por ciento. Había malestar en la city por la apreciación cambiaria de los últimos meses, con un dólar estancado en torno de 17,50 pesos desde agosto. Algunos técnicos del equipo económico, pese a las tensiones inflacionarias que provoca esta suba, ven con buenos ojos una cierta corrección del dólar.

El mercado cambiario volvió a mostrarse volátil, tras casi cinco meses de tranquilidad. El tipo de cambio mayorista, con el que operan los grandes bancos, los exportadores y los inversores de mayor tamaño se ubicó ayer en 18,36 pesos, al aumentar 25 centavos en la jornada y 1 peso en los últimos diez días. Subió en igual proporción que el tipo de cambio minorista, con el que se manejan los pequeños ahorristas.

La masa de dólares que se compra mes a mes es cada vez mayor y en las últimas dos semanas se potenció su ritmo. Los últimos datos para noviembre registraron que unos 836 mil individuos adquirieron alrededor de 2500 millones de dólares. De ese total, el 97 por ciento de los compradores fueron pequeños inversores, que compraron en promedio 1200 dólares cada uno en el mes. Otro de los elementos que marca la salida de dólares es la compra de divisas comerciales para importaciones. El rojo comercial de noviembre fue de casi 1500 millones de dólares, el más elevado del año. Por la compra neta de los turistas, en tanto, la salida fue de 1000 millones de dólares. La suma de los tres bloques (dólares para ahorro, para comercio y para turismo) implicó una demanda de dólares de más de 5000 mil millones en el mes. Esto implica que sólo en noviembre se fueron divisas de la economía por el equivalente a 1 punto del PIB.

Este ritmo de dolarización de la economía es difícil de sostener. Anualizado equivale a unos 60 mil millones de dólares, es decir una cifra que supera el stock de las reservas internacionales del Banco Central. La suba del dólar de los últimos días, por el momento, no parece suficiente para frenar las compras. Por el contrario, el efecto es de rebote. En casas de cambio consultadas por este diario indicaron que en los últimos días hubo colas para comprar, cuando hasta la primera semana de diciembre la actividad de compra y venta de dólares venía quieta.

Uno de los principales problemas del aumento de la divisa en los últimos días es su impacto en los precios del mercado interno. El Central no pudo bajar la tasa de interés de referencia y ahora se aceleran las presiones inflacionarias de diciembre, un mes que por la estacionalidad de las fiestas suelen subir fuerte los precios. Hubo incluso algunos consultores del mercado que arriesgaron que la inflación de diciembre cerrará por encima del 3 por ciento, la más elevada del año.

Algunos se arriesgaron a plantear que la suba del tipo de cambio colabora en mejorar el balance contable del Central. Esto se debe a que se licuan los pasivos como las Lebac y la base monetaria, mientras que mejora el activo de las reservas internacionales valuado en moneda local (ahora se multiplican por 18,6 en lugar de 17,5 pesos). Pero por el momento la suba del dólar es casi insignificante para resolver la tensión del balance de la entidad a cargo de Federico Sturzenegger. Se debe a que el dólar este año aumentó un 17 por ciento, mientras que el stock de Lebac casi se duplicó y la base monetaria, otro de los principales pasivos del organismo, aumenta al 30 por ciento al año.

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